Clementina y Tairuma preparan a exposición para el colegio relacionada con el tema de la empatía. Además de explicar el concepto, tus compañeras de aventuras y aprendizaje desean brindarle a sus compañeros y familiares algunas actividades para desarrollar la empatía.
Para lograr tan importante labor compartieron una tarde con la psicóloga y educadora Carla Cadremy (@mientornoeducativo) y te presentan parte de la conversación con la especialista en psicología educacional.
“Dar frente a las necesidades emocionales de los hijos, saberse que los apoyamos en sus inquietudes, que entendemos sus emociones, y que respetamos sus molestias, escucharlos mientras se quejan y estar cercanos a sus limitaciones, es lo que yo llamo SER EMPATICOS. La empatía, se ha hecho tan necesaria en el mundo de los niños de hoy, es lo que los ayudaría por modelaje, a estar cerca emocionalmente de las dificultades y limitaciones de sus hermanitos, primitos, compañeritos, amiguitos, acompañar al “nuevo” del colegio, a mirar con compasión el dolor de otro, entender las emociones y por lo tanto apoyar cuando se requiera. La empatía pudiera resumirse en Escucha Activa, Comprensión y Asertividad”, explicó Cadremy a PITOQUITO.
La empatía como otras muchas habilidades emocionales, se aprende en casa a través del contagio emocional o la imitación, cuando papá, mamá y los adultos que acompañan en el proceso de crianza se muestran cercanos a las necesidades de los niños, se muestran comprensivos ante sus emociones, o como muchos decimos “nos ponemos en sus zapatos”. A partir de los 4 años de edad el niño no solo es capaz de mirar sus necesidades, sino que gradualmente va siendo capaz también de comprender las necesidades de otras personas, entonces primero es necesario que el niño pueda entender lo que pasa con sus emociones para luego ver las emociones de los demás. Este proceso es progresivo y a través del desarrollo se va complejizando.
La carencia de la empatía da entrada al acoso escolar, cuando los niños no son capaces de entender las diferencias individuales de sus compañeros, en cuanto a su personalidad, capacidades, físico y entorno social. Un niño que carece de empatía es un niño al que se le dificulta conectarse con el dolor del otro, por lo que disfruta entonces de la burla hacia los demás. Un niño empático no podría ser cruel con un amigo porque se conectará con las emociones que siente su compañero y será cuidadoso con lo que hace y dice.
Entonces, como padres ¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos a ser empáticos?
Escucha no solo lo que dice, sino también lo que siente, lo que piensa, dejando a un lado lo que tú crees que debería decir, sentir y pensar. ¿Qué crees que está sintiendo esta persona ante esa situación?… observa tu entorno, y reflexiona sobre lo que pasa. Aprovecha cada circunstancia de tu alrededor para reflexionar con tu hijo (a) sobre las emociones de los demás, diciendo por ejemplo: “me imagino lo difícil que debe ser para tu amigo esta situación”. Cuando tenga un conflicto, sólo escúchalo, sin tratar de convencerlo. No hagas cultura de burla de la forma de pensar o de hacer de los demás, más bien hagan cultura para entender los sentimientos de los otros.
“La compasión es el núcleo de lo mejor que somos”