Todo niño experimenta celos en algún momento, con la llegada de algún hermanito, con los cambios en la estructura familiar o simplemente cuando atraviesa la fase de «enamoramiento» de sus papás. Se manifiesta con más fuerza cuanto mayor es el sentimiento de amor que se tiene a la figura de apego y mayor es también el abandono percibido.
Los celos consisten en sentir odio y rechazo hacia personas a las que se quiere mucho. El hecho de que sea un sentimiento contradictorio es lo que más dificulta su manejo.
La psicóloga Catina Furlan destaca una serie de recomendaciones para abordar la situación con éxito:
a). Es importante conocer que es lo que le provoca celos al niño.
b). Permitirle que exprese lo que siente y conversar con él.
c). Si se debe al nacimiento de un hermanito hay que hacerlo partícipe e involucrarlo en lo referente al nuevo miembro de la familia.
d). Intentar mantener la rutina.
e). Realizar actividades en conjunto.
f). Elogiarlo ante comportamientos positivos.
g). Brindarle afecto.
h). Ignorar conductas inadecuadas.
i). No compararlo con el hermano o con otros niños.
j). De persistir los celos ayuda especializada.
