Los subsistemas familiares deben ser celosamente protegidos. El de la pareja, por ejemplo, es de suma importancia para mantener la unión. De ellos se derivan la educación, los valores y la sana convivencia. Otro subsistema a cuidar con dedicación es el de los hermanos: una zona donde están presenten todas las cosas buenas y difíciles de la sociedad. Desde el amor, los juegos, la práctica de valores y la solidaridad, hasta grandes conflictos y riñas que deben aprender a tolerar.
La relación de hermanos es única y está llena de vínculos e historias que son irrepetibles. Es una de las más importantes, duraderas y constantes en la vida de las personas. Cuando nos relacionamos con nuestros hermanos, estamos aprendiendo, además, cómo establecer vínculos sociales futuros.
Los papás son los primeros gestores de relaciones y trato en la “Zona de hermanos”. Y aquí llega la pregunta que, normalmente, ellos se hacen: ¿cómo podemos promover una buena relación entre nuestros hijos y evitar los celos entre ellos?
1) Fomentar la convivencia y evitar rivalidades a través de palabras o acciones. Entre mayor vínculo, habrá más garantías de una buena relación entre ellos.
2) Darle la misma importancia y tiempo a todos. Cada uno es único y merece la misma atención por parte de ambos padres y todos los familiares.
3) La responsabilidad de cuidar a los niños pequeños es de los papás, no de sus hermanos. Así evitamos grandes diferencias entre ellos.
4) Compartir tiempo de manera conjunta e individual. Fortalecer la individualidad. Recordemos que cada uno de ellos tiene intereses y fortalezas particulares. Cada uno de ellos necesita un tiempo exclusivo con sus papás.
5) No es sano compararlos. Evita rivalidades entre ellos.
6) Deben generarse espacios de comunicación, juegos, alegrías, costumbres y actividades para darles oportunidades de que juntos tomen decisiones que involucren a toda la familia.
7) Facilitar espacios lúdicos comunes lejos de la tecnología.
8) Repartir responsabilidades domésticas que generen beneficios para todos.
9) Para ayudar al clima general, la recomendación es prevenir el maltrato físico y/o verbal. Lo que hagamos a nuestros hijos, ellos lo replicarán en sus relaciones fraternas.
10) Empoderen capacidades a sus hijos y reconozcan sus virtudes. A su vez, estimulen en ellos una comunicación de manera positiva sobre las cualidades de sus hermanos.
El ejemplo que papá y mamá faciliten y el trato que sostengan con su propia familia, será el primer elemento para una «Zona de hermanos» confortable y cercana. Siempre debemos ver a nuestros hermanos como grandes amigos para toda la vida.
Psic. Yajaira Nucette
@albatrosconsultoria