Pitoquito

Psicóloga explica cómo enfrentar el primer día de clases

Con alegría Pitoquito y sus amigos inician un nuevo año escolar, o el primero para muchos de nuestros seguidores, ante las diferentes emociones que se viven en el primer día de clases, especialmente para los más pequeñitos, la psicóloga escolar Carla Cadremy (@mientornoeducativo) destaca de acompañar el proceso como un gran equipo familia y escuela.

Ingresar a la educación Inicial representa un cambio importante para el niño y su familia. El niño debe dejar el ambiente del hogar el cual le ha proporcionado seguridad y protección (es lo ideal) y adaptarse a un ambiente nuevo y desconocido, tanto para él como para otros niños que también se encuentran lidiando con el mismo proceso. La situación actual de Venezuela, ha hecho que las madres se incorporen más temprano a las actividades laborales, viéndose en la necesidad de dejar a sus hijos en instituciones educativas, muchas veces en jornada completa, entonces la familia va delegando en las escuelas parte importante de la formación de sus hijos, lo que a la larga se va traduciendo en un descuido obligatorio en su labor como padres, por lo que es necesario que escuela y familia se acompañen en este proceso, buscando estrategias para que la familia siga acompañando a sus hijos en las actividades educativas y siga ocupando un lugar protagónico en el cuido, educación y desarrollo de sus hijos durante los primeros años de su vida.

 

 

El proceso de acompañamiento de la familia en la educación de sus hijos debe ser una labor diaria que potencie la adaptación escolar, donde el niño esté seguro que aunque mamá y papá no estén dentro del aula de clase, saben que están cerca del proceso educativo, apoyando, gestionando y canalizando sus necesidades y problemas.

Al iniciar el año escolar, las instituciones educativas llevan a cabo una planificación especial en pro al beneficiar el proceso de adaptación de sus alumnos, sabiendo que el ingreso de los niños a la educación formal implica la separación con sus padres, lo cual para mucho pudiera significar el primer conflicto que tendrán que superar. Es normal que el niño se sienta ansioso, se sienta inseguro, que se sienta solo y que las rabieta, el miedo y la angustia aparezcan. La tarea del adulto (sean los padres o educadores) debe ser facilitar este proceso, pero es el niño quien lo va a superar.

 

 

Antes de dar inicio a la actividad escolar es conveniente que se le comience a hablar al niño sobre su ingreso a la escuela, los juegos y las tareas que quizás pueda realizar, también podría ayudar que mamá y papá hablen de sus propias experiencias e incluso los hermanos mayores, motivándole positivamente y dejándole claro que aunque nadie de la familia va a quedarse en el lugar, todos lo acompañarán y lo estarán esperando al final de la jornada. También es importante que los adultos mantengan una comunicación constante, no angustiarse por el llanto del niño, no actuar con irritación ante el llanto y el berrinche, no mostrarse ansioso, no mentirle con cosas que no van a cumplir (“ya mamá viene, es un ratico y ya, voy y vengo”), mantener una asistencia constante, ser tolerantes y comprensivos ante su conducta.

 

En la escuela algunas de las actividades pudieran ir en torno a recordar las vacaciones con fotografías de la familia, jugar a los exploradores y recorrer la institución, hacer manualidades con los nombres de los niños y niñas, llevarse cuantos a la casa para que sean leídos por la familia, decorar un monigote en familia, pedirle a los niños que asistan con su juguete favorito y que explique en el aula sobre las características del juguete, las actividades artísticas también ayudan a los niños a expresar y drenar sus emociones, actividades del baile donde los niños puedan aprender alguna coreografía, entre otras actividades que generen motivación y confianza a los niños y niñas.

 

 

También es importante evitar globos ya que muchos niños se muestran ansiosos a estos, hacer las actividades en cada sala y no en colectivo con el resto de la institución ya que pudiera generar inseguridad, es importante que el niño sea recibido durante el periodo de adaptación por la docente de aula responsable de su grupo, La duración de este periodo de adaptación puede variar según la madurez y progreso del grupo en general, se estila que dure mínimo dos semanas y máximo 3, aunque es bien sabido que el acompañamiento afectivo se debe seguir llevando a cabo aunque el periodo de adaptación haya finalizado.

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