La crianza con apego, el respeto por las emociones de los niños cada día toman más valor. La cercanía, el contacto, el buen trato se establece como los modelos de formación familiar. Clementina y Tairuma conversaron con la psicóloga Yajaira Nuccete (@albatrosconsultoria) sobre la diferencia de criar y mal criar.
“El desarrollo el niño desde que nace hasta que se convierte en adulto pasa por distintas etapas que involucran pensamientos, emociones que afectan su conducta e incluso sus juicios sobre el bien y el mal. Como papas tenemos la estricta responsabilidad de guiarles, orientarles, exigirles limites a sus conductas que deben tener consecuencias e incluso mostrarles la importancia del concepto de obediencia sobre todo cuando están en temprana edad”.
La sociedad tiene unas reglas que se deben cumplir. La vida del niño no será un trauma porque se les exija cada día y se le diga no a muchas de sus peticiones y caprichos. Tal vez si les acarree frustraciones, llantos, berrinches pero de ningún modo les hará infelices. La vida está llena de grandes desafíos a los cuales se enfrentaran los niños. Vale la pena criarlos en carácter, templanza, manejo de impulsos y tolerancia a la frustración.
Ahora bien esto no es contradictorio a que estos métodos se hagan bajo el respeto consciente, afecto y compañía de sus papas. Quien dice que abrazar, acompañar es mala crianza?
Algunos teóricos extremistas hablan de que puede existir una vinculación excesiva y que con los hijos hay que mantener distancia. La cercanía es justo lo que los hijos necesitan para ser bien educados.
Hoy se habla de la crianza consciente, con apego. Se trata básicamente de respetar las necesidades del niño y responder a ellas en el menor tiempo posible. Se trata de respetar al niño como un ser humano se merece ser respetado. Se trata de no hacer al niño lo que no me gustaría que me hagan a mí. Se trata de obrar con buena fe respecto al niño, creyendo en la legitimidad de sus reclamos, en vez de asumir que está intentando manipularnos, se trata de entender al niño, ponernos en sus zapatos, comprender que no puede hacer nada por sí mismo y que para todo nos necesita. (Dr. William Sears) explica la especialista.
La piscologa destaca un aspecto validado por los japoneses utilizan el amae, un término algo complicado de explicar pero que sin embargo rige muchas de las relaciones personales en Japón.
“Amae nos refiere al hecho de la dependencia que en el caso de relaciones paternas tienen nuestros hijos. Es indudable que ellos en muchos sentidos dependen de nosotros. No solo en lo material sino en lo emocional. Abundantes investigaciones lo refieren. Pero además el termino amae nos habla de la benevolencia por parte de los padres y la necesidad de todos los miembros de ser amados y aceptados en el grupo. Es lógico que de pequeños los niños se muestren dependientes, quieren ser cuidados y queridos por sus padres. Estos para evitar conflictos y mostrar amor y protección r a su retoño deberían aceptarlo y disfrutarlo”, expresó Nuccete.
Una máxima en la crianza que defiendo “el amor es lo primero”. Lo que hace una distancia absoluta con la violencia.
Por lo que Nucette presenta 10 aspectos fundamentales para la crianza desde el amor.
1. Cercanía física y emocional
2. Límites claros y estrictos, acompañados de consecuencias de conductas
3. Vivir los valores a través del ejemplo
4. Coherencia entre lo que decimos y hacemos
5. Comunicación abierta y permanente
6. Reconocimiento positivo que genere confianza y buen autoconcepto
7. Buen humor en casa, risas, alegría
8. Momentos compartidos, dentro y fuera de casa
9. Espacios y momentos lúdicos juntos o de manera individual
10. Fomentar la espiritualidad e inteligencia emocional
¡Vernos como un equipo y hacerlo saber a nuestros hijos!
