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Pesadillas en niños: angustia al dormir

Una historia de espanto  mientras se duerme puede desentonar la esencia de soñar despierto. Los infantes, especialmente los niños entre 3 y 6 años, suelen convertirse en su propio escenario imaginario donde desarrollan historias asociadas con momentos desagradables de su vida y pensamientos. Estas escenas mentales se producen con tanto ánimo que alcanzan exasperar las emociones del niño: generan ansiedad, angustia y descontrol del sueño continúo.

 

 

Las pesadillas, al igual que los sueños, son elaboraciones desde el inconsciente que toman elementos de la vida diaria, así lo explica la psicóloga Milangel Romero. Entre sus premisas, la especialista resalta que ver una película, presenciar alguna pelea o la vivir momentos traumáticos son factores comunes que generan angustia durante el sueño.  

Según la psicopedagoga, Morella Nucette, las pesadillas emergen de episodios incómodos que el niño vive durante su rutina diaria. Para ella, los padres pueden prevenir estas eventualidades al dialogar con ellos y conocer sus hábitos. “Las pesadillas se deprenden por alguna angustia o estrés sin capacidad de hablarlo con mamá. En ocasiones, los infantes viven escenas de burlas y eventos incómodos durante el día que perturban la estabilidad emocional del niño. Los padres son los únicos que pueden prevenir estos sueños alterados. Ellos conocen a sus hijos y saben cuáles son sus antecedentes”, aseguró.  

  

 

Los sueños alterados ─como Nucette cataloga las pesadillas─ deben ser manejadas con inteligencia para evitar el agravo de la situación. A continuación, la psicóloga Milangel Romero revela algunas recomendaciones para calmar al niño en esos momentos de tensión:

Si el niño está muy exaltado durante el sueño, evita despertarlo de manera brusca. Acariciarlo y hablarle suavemente para despertarlo paulatinamente. Si por el contrario, el niño está despierto haz que respire, evita los gritos y movimientos fuertes. Ayúdalo a identificar el lugar donde se encuentra, y con quién está hablando. Aborda el hecho: conversa con el infante, pregúntale cómo se siente. Hazle entender que solo fue un sueño, que lo imaginado mientras dormía es una historia ajena al mundo real. Ayúdalo a superar esa fantasía. Si la ansiedad se prolonga, muéstrale cariño y comprensión hasta serenar su ansiedad. Crea una costumbre para dormir. Comparte momentos de lectura, las historias de amistad y valores serían una buena opción. Padres, eviten llevar al niño a tu cama. Acompáñalo hasta que se calme.   Examina si tras la pesadilla se producen cambios; de ser así, analiza el por qué. Cuando se desconoce la causa o no existe alguna situación traumática que pueda afectar la tranquilidad del pequeño, consulta con algún especialista. ¡Puede que algo no esté bien!

Mamá y papá, Tairuma les recuerda supervisar las acciones de los niños y evitar juegos e imágenes inapropiadas para ellos.    

 

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