En la etapa infantil son diversas las enfermedades o situaciones de salud que padecen los niños, unas más sencillas que otras, otras más alarmantes que otras como es el caso de las convulsiones que explica la pediatra Erika Socorro “son movimientos anormales involuntarios que se produce por contracción muscular aislada o generalizada por una descarga neuronal anormal, es la urgencia neurológica más frecuente en pediatría, que asusta mucho a los padres y la mayoría de las veces es producida por fiebre alta, aunque puede haber otras causas”.
Citó la especialista a Pitoquito que las causas pueden ser diferentes según el grupo etario: recién nacidos, lactantes, preescolares y adolescentes.
En mayor frecuencia “la convulsión febril son crisis asociadas a fiebre que ocurre entre los 6 meses y 5 años en ausencia de infección intracraneal o en enfermedades metabólicas y sin antecedentes de crisis afebriles y es la causa más frecuente de crisis convulsiva en la infancia”.
El niño puede presentar una convulsión cuando:
– Empieza a contraer repentinamente los músculos en ambos lados del cuerpo: de la cara, tronco, brazos y piernas.
– Presenta llantos y gemidos acompañados con movimientos involuntarios desorganizados de su cuerpo.
– No consiga estar de pie, se caiga, o incluso puede que se orine, vomite o no pueda controlar la lengua.
– Tenga una mirada perdida o desviación de los ojos hacia arriba. En algunos casos, los dientes del niño se aprietan y sale espuma de su boca.
En esta situación Socorro precisa:
Ahora bien como padres ¿qué hacer ante esta situación? Coloque al niño acostado para que no se ahogue con su saliva.
Intenta bajarle la fiebre con paños húmedos pasándolos por muñecas, tobillos, frente y cuello.
No ponga nada dentro de su boca.
Alejar los objetos con los que pueda lesionarse.
No intente retener los movimientos de su hijo.
Y lo más importante y mas difícil trate de mantener la calma casi siempre las convulsiones ceden solas mientras acude al centro de emergencia más cercano.
