La honestidad es la capacidad de decir y hacer la verdad. Expresa respeto por uno mismo y por los demás, pero necesita práctica y estudio para conseguir la integridad.
“La honestidad es un valor importante para la sociedad ya que una persona honesta será aquella que tanto sus pensamientos y acciones estarán guiadas por la sinceridad y la justicia lo que a su vez contribuye a la convivencia sana. Debemos de cultivar en nuestros niños desde edades tempranas el valor de la honestidad donde sus padres y docentes seamos sus modelos y de esta manera la honestidad sea una virtud que se convierta en hábito”. Explica la psicopedagoga Nellytza Rondón.
Quien precisa 8 beneficios de enseñarle a los niños ser honestos:
1 La honestidad atrae honestidad. Es hacer lo que se puede y no lo que no se puede. Hacer lo que se dice y no decir y prometer para luego no cumplir.
2 Para desarrollar la honestidad es importante saber expresar sentimientos y emociones, vivencias y experiencias y que cada una te lleve a ser honesto.
3 Lo primero que debes aprender es a ser honestos contigo mismos. Debes ser franco con cuáles son tus limitaciones, virtudes y defectos nunca aparentes para ser aceptado, puede generarte problemas.
4 Un comportamiento honesto genera buenos amigos y un reconocimiento moral positivo en los demás.
5 Ser honesto es esforzarse por hacer algo útil en beneficio de los demás, sin esperar nada a cambio.
6 Ser honesto es respetar a los demás, es no apropiarse de lo ajeno, es ser sincero en la relación con el otro, es no mentir y siempre decir la verdad, por más dura que sea.
7 Conversa con tus padres y maestros ejemplos de honestidad a través, la observación y del juego.
8 Una persona deshonesta puede sufrir de soledad, de ansiedad, de ser tachado de mentiroso, de no tener amigos ni la confianza de los demás.
