De manera natural, el alzamiento de voz aparece muchas veces como recurso para educar a nuestros hijos.
“La mayoría de los adultos, (así sea por intuición) saben que no es de gritos de lo que una familia tiene necesidad y a pesar de esto, todavía se usa para corregir. La desesperación, el cansancio, la frustración y la rabia son las causas principales por las cuales se grita además de no saber qué hacer.”, explicó la psicóloga Vanessa Muñoz (@Psico_kids) a PITOQUITO.
La psicóloga presenta 8 herramientas para eliminar los gritos en la educación familiar:
1. Admitir que tenemos un problema. Muchos papás, aunque saben que está mal, justifican el gritar. Si no concienciamos la situación, no habrá progresos.
2. Hacer una lista de las situaciones que nos llevan a gritar. Si las sabemos, podremos anticiparnos.
3. Planificar las estrategias de disciplina a implementar con antelación. Si sabemos de antemano lo que haremos, hay menos oportunidades de incurrir en los gritos.
4. Pide ayuda. A tu pareja, a los abuelos. Exprésales tu idea de querer cambiar para obtener apoyo.
5. Cuenta hasta… 100xxx. Es factible que cuando te sientas sobrepasado puedas hacer un alto y decir «estoy molesto y no quiero gritar» para lo cual quizás necesites hacerte a un lado, buscar un espacio relajado y calmarte antes de seguir. Esto no significa que evadimos nuestras responsabilidades como padres, estamos auto regulando nuestras emociones para dar una respuesta apropiada.
6. Pide disculpas. Las heridas emocionales también se sanan con el perdón y es de grandes reconocer los errores.
7. Relájate. Trata de realizar actividades gratificantes, de darte tu tiempo. Si estamos tranquilos nuestra actitud ante los problemas será distinta.
8. Pasa tiempo de calidad y diversión en familia. Comienza a cambiar la interacción con tus hijos (no todo son deberes, obligaciones, reglas) si estamos centrados siempre en lo que falta o lo que no se hizo muy probablemente gritaremos de nuevo.