Pitoquito

Gestiona las emociones negativas con la técnica del semáforo

Toda persona experimenta señales físicas en el momento cuando se enoja, algunas de estas pueden ser: sudor en las manos, la respiración se agita, la cara se enrojece, los músculos se ponen tensos, se nubla la vista, se aceleran las pulsaciones del corazón, se siente un vacío en el estómago o se seca la boca.

En condiciones como estas, cae bien la aplicación de La técnica del semáforo, la cual precisamente consiste en reconocer estas señales y mediante este conocimiento comenzar  la dinámica de controlar las emociones. La situación es que cuando se presenta una de estas señales es semejante al semáforo en rojo.

 

 

Explica la psicopedagoga Judith González a Pitoquito que la facilidad de comprensión del funcionamiento del semáforo para los niños hace que se puede emplear la técnica del semáforo como estrategia de aprendizaje para muchas situaciones, tanto en casa como en el colegio. La técnica del semáforo se utiliza en niños/as para fomentar el autocontrol. 

Esta técnica está especialmente indicada para la enseñanza del autocontrol de las emociones negativas: Ira, Agresividad, Impulsividad, etc.

“En estos momentos dados la importancia de educar en actitudes de tolerancia, respeto, convivencia… La sociedad está siendo cada vez más consciente de la necesidad de erradicar fenómenos de violencia y bullying en los centros educativos, resultando prioritaria la educación de los aspectos emocionales de la inteligencia”, destacó la experta.

 

Pasos para la enseñanza de la Técnica del Semáforo:

 

 

Asociar los colores del semáforo con las emociones y la conducta:

a. ROJO: PARARSE. Cuando no podemos controlar una emoción (sentimos mucha rabia, queremos agredir a alguien, nos ponemos muy nerviosos…) tenemos que pararnos como cuando un vehículo se encuentra con la luz roja del semáforo.

b. AMARILLO: PENSAR. Después de detenerse es el momento de pensar y darse cuenta del problema que se está planteando y de lo que se está sintiendo.

c. VERDE: SOLUCIONARLO. Si uno se da tiempo de pensar pueden surgir alternativas o soluciones al conflicto o problema. Es la hora de elegir la mejor solución.

 

 

Todo es de manejo. El problema mayor es cuando se deja que la conducta avance y no se detiene para que la persona cambie en su forma de comportarse. Es por eso que La técnica del semáforo se aplica en múltiples casos y se pueden ver los resultados positivos que los alumnos  pueden experimentar.

 

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