Los perros también puedes padecer problemas de corazón. Y estos se vuelven más graves a medida que los perros envejecen. Sin embargo, en muchos casos, cuando el corazón de un perro tiene algún problema, no se presentan síntomas.
Al no presentarse síntomas, es necesario estar atentos a las posibles señales y adoptar algunos hábitos que minimicen el riesgo y prevengan esta situación.
Una buena alimentación
Una alimentación sana y equilibrada es sin duda alguna la clave para que un perro tenga una vida larga y feliz. Al darle a tu mascota una buena alimentación le estarás ayudando a prevenir enfermedades cardíacas. Es clave saber elegir la comida una que tenga la cantidad de proteínas y nutrientes necesarios.
Aquí es clave la edad y la raza del perro para tener una elección perfecta.
Si te gusta darle productos naturales a la mascota, lo ideal es darle pollo, pescado, carne de res, cerdo, huevos y algunas verduras. Se debe evitar la cebolla, que es tóxica para ellos.
Si una mascota ya presenta algún problema en el corazón, es indispensable además reducir la cantidad de sal que consume. La sal aumenta la presión sobre su corazón, que probablemente ya tiene dificultades para bombear suficiente sangre al cuerpo.
Actividad física
Mantener a tu perro en el peso adecuado es el mejor regalo que le puedes hacer para cuidar su corazón. Y para ello, además de una dieta equilibrada, la actividad física es fundamental. Para estar sano, un perro necesita realizar ejercicio diariamente, caminar y correr lo suficiente.
Visitas al veterinario
Las visitas periódicas al veterinario son otro de los hábitos saludables que benefician el corazón de tu perro. En ellas el especialista podrá evaluar su peso y controlar sus latidos. También hará algunas preguntas para poder detectar cualquier señal que indique la presencia de un problema cardíaco.
Mimos y cariño
Los perros necesitan mucha atención y cariño durante todas las etapas de su vida. Recibir mimos de su dueño y disfrutar de su compañía hará de ellos perros tranquilos y felices.
Está probado que un perro que no recibe la atención suficiente o que pasa mucho tiempo solo, puede convertirse en un perro ansioso y nervioso. Y eso afectará sin duda la salud de su corazón.