¡Estoy aburrido! ¿Mamá qué puedo hacer? ¡Es qué ya me cansé de hacer lo mismo! Estas y otras frases más de seguro las repite su hijo una y otra vez. Quizá los padres se mortifican escuchando estas palabras e intentando comprender por qué su hijo está aburrido si tiene diferentes opciones para entretenerse en casa.
Pero tranquilos papás, estudios psicológicos demuestran que los espacios de ocio permiten que el niño sienta que se puede valer por sí mismo. Y que no es obligación que los padres entreguen constante e instantánea gratificación o entretenimiento sofisticado.
En opinión de la psicóloga Helymar Márquez, “es bueno el aburrimiento porque el niño aprende a vivir consigo mismo y además aprende a utilizar su imaginación cuando no puede contar con apoyos externos. Estar aburrido no tiene porque ser malo puede ser un gran momento para crear”.
Asegura la experta a Pitoquito que el aburrimiento forma parte de la infancia, “aunque muchos padres se ponen nerviosos cuando sus hijos están aburridos y buscan distraerlos con cualquier forma, es una experiencia saludable, además es el mejor escenario para que aflore la creatividad”.
La solución cuando los niños se quejan por esta causa es dejar que busquen una alternativa. Y es que sólo si se aburren son capaces de encontrar con sus propios recursos algo con lo que motivarse.
El aburrimiento permite a los niños:
– Piense por sí mismos, en lugar de esperar a que lo hagamos por ellos.
– Abran su mente a nuevas ideas.
– Desarrollen su creatividad y su imaginación.
– Se hagan más autónomos e independientes.
