A lo largo de 24 horas en el tubo digestivo, los alimentos son desintegrados poco a poco para que puedan pasar a la sangre.
La digestión es un proceso que comienza cada vez que comemos algo, es decir, cada vez que ingerimos un alimento. Consiste en transformar los alimentos en sustancias más simples, que puedan ser absorbidas por las paredes del intestino y de los vasos sanguíneos. Así, los alimentos llegan a la sangre para viajar hasta cada célula de nuestro cuerpo.
Este proceso se realiza en las diferentes cavidades y conductos del tubo digestivo: la boca (situada en la cara), la faringe (situada en el cuello), el esófago (en el tórax), el estómago, el intestino delgado e intestino grueso (situados en la región abdominal).
Además, en el mismo intervienen diversas glándulas: las salivales, el hígado, el páncreas. Todas estas cavidades, conductos y glándulas forman el llamado aparato digestivo.
Un viaje de nueve metros de largo
– A las 12 del mediodía nos llevamos a la boca un pedazo de pan. El bocado está en nuestra boca entre 10 y 20 segundos: ahí es machacado por los dientes y se mezcla con la saliva. Ésta contiene enzimas que desintegran los alimentos. A las 12:01, la porción llega al estómago donde las enzimas gástricas y el ácido clorhídrico siguen deshaciéndolo en partes hasta que queda como pasta. A las tres de la tarde, el bocado empieza a avanzar por el intestino delgado (de cinco a seis metros de largo); ahí sufre muchos cambios.
– Parte de los elementos nutritivos pasan a la sangre y son a todas las células del cuerpo. A las once de la noche, los restos de la digestión entran al intestino grueso, y hasta las dos de la tarde del día siguiente son expulsados por el ano.
– Cuando el estómago ha estado vacío por varias horas, se llena de gas. Si el estómago se contrae hace que el gas se mueva, lo que causa un ruido que a veces es poco discreto.
Consejos para mejorar la digestión
El licenciado en nutrición Leonardo Suárez recomienda seguir estos pasos para tener una excelente digestión:
1 Incluir frutas y vegetales en cada comida. De esa forma se garantiza el aporte de fibra.
2 Tener una buena hidratación. Tomar un vaso de agua antes y después de cada comida.
3 Masticar bien los alimentos antes de ingerir cada bocado. Solo una vez bien masticado y tragado debes ingerir un nuevo alimento.