“Abuelito se fue al cielo”, “Papá se fue de viaje”, “En las nubes está mamá” o “tu tío en un nuevo ángel que te está cuidando desde el cielo”…. Son algunas de las frases cotidianas al momento de hablarle a los niños la ausencia de un ser querido… Explicar la muerte a los niños puede convertirse en un ejercicio de imaginación que no siempre es útil; ni para ellos, ni para sus mayores.
Como pautas para hablar con los pequeños sobre la muerte, aunque resulte muy doloroso y difícil, es mejor hacerlo pronto. Pasadas las primeras horas ha de buscarse un momento y un lugar adecuado y explicarles lo ocurrido con palabras sencillas y sinceras. Señalar que todos los seres tienen que morir algún día y que le ocurre a todo el mundo, que no es culpa de nadie, sino que es algo natural, triste, pero natural.
Explica la psicóloga Helymar Márquez que “dependiendo de la edad del niño es que hay que dar las explicaciones sobre lo sucedido. Si el niño cuando se le explica que partió un ser querido es decir que lo vamos a dejar de ver con los ojos físicos sino con los ojos del corazón a través de nuestros sueños y recuerdos pide ir al funeral es recomendable permitirle participar de los actos funerarios. Si el niño lo pide es porque está en capacidad de manejar el ritual, es importante anticiparle lo que va a experimentar para ayudarlo a ubicarse ya que lo más seguro es que será su primera vez”.
En cuanto a la explicación de cómo alguien partió precisa Márquez “que suele ser difícil para los niños ya que ese concepto suele ser muy abstracto incluso para los adultos. Trata de explicarlo de la manera más sencilla y apoyarte Con picudas animadas para excitar mejor el concepto yo recomiendo la Película del libro de la vida ya que explica de forma sencilla ese concepto complejo”.
En cuanto a la reacción de los niños es posible que ellos no muestren la pena de la manera en que lo haría un adulto. Un niño pequeño tal vez no llore, o tal vez reaccione a la noticia portándose mal o con hiperactividad. Un adolescente quizá se muestre enojado y se sienta más cómodo sincerándose con sus amigos. Cualquier que sea la reacción que tengan sus hijos, no lo tome como algo personal hacia usted. Recuerde que aprender a enfrentar la pérdida de un ser querido es igual que enfrentar cualquier otra situación física, mental o emocional, requiere un proceso.
“Es importante también sobre las emociones que él y sus familiares durante podrían experimentar durante la experiencia, el llorar es parte de ese proceso para poder seguir adelante y si siente que faltan cosas por decirle a ese ser que partió puede escribir una carta y dejarla cerca a la foto de su ser querido como símbolo de una comunicación que se necesita para el cierre emocional. Una estrategia es escribir una pequeña palabra y atarla a un globo y soltarlo al cielo como una manera simbólica de conexión a esa nueva forma de vinculadnos con los que partieron”, explicó la psicóloga.
Los padres siempre pueden proteger a sus hijos para apartarlos de las situaciones que implican tristeza y pérdida. Pero al enseñarles a enfrentar este tipo de sentimientos, se desarrollan en ellos recursos emocionales que les podrán ayudar toda su vida.