El estreñimiento es un trastorno en la frecuencia de las evacuaciones, tamaño o consistencia de las heces, es el motivo de consulta más frecuente en niños. La forma de tratar esta enfermedad va más allá de la toma de medicamentos, pues los hábitos dietéticos y de comportamiento también juegan un papel importante en el proceso.
La gastroenteróloga Lismar Ramírez precisa que existen 3 momentos cruciales en la aparición de estreñimiento funcional: el paso de lactancia materna a lactancia artificial, introducción de alimentación variada y control de esfínteres en edad preescolar.
“Se produce por varios mecanismos. Falla en la ingesta de agua o alimentos que promuevan la peristalsis del intestino. Falla en el funcionamiento del colon como por ejemplo el intestino irritable. Incluso la falla en la ingesta de fibras también puede producirlo ya que el estreñimiento es la obstrucción del colon”.
Detalló la especialista que “los motivos de consulta son disminución del número de evacuaciones, heces voluminosas y duras, postura de retención, defecación dolorosa con o sin incontinencia fecal, por lo tanto el diagnóstico es básicamente clínico”.
Señales para detectar los problemas de estreñimiento:
En niños menores de cuatro años
Las defecaciones son muy duras y/o dolorosas. Las deposiciones dolorosas suelen ser el síntoma que desencadena el resto de problemas, ya que producen una sensación de miedo al dolor que afecta tanto física como mentalmente.
– El niño solo defeca una o dos veces a la semana.
– Las defecaciones se producen de forma involuntaria al menos una vez a la semana.
– El niño retiene heces excesivas.
– Se encuentra una gran masa fecal en el recto.
– Las heces expulsadas son muy grandes.
En niños mayores de cuatro años:
– El niño defeca tres o menos veces a la semana.
– Se producen defecaciones de forma involuntaria al menos una vez a la semana.
– El niño evita defecar voluntariamente.
– Dolor al defecar.
– Heces grandes que incluso se pueden palpar a nivel abdominal.
– Sangre en las heces.
Otros síntomas no relacionados con las deposiciones que puede experimentar el niño con estreñimiento pueden ser dolor abdominal, anorexia o hiporexia (falta de apetito), vómitos, distensión abdominal o meteorismo (acumulación de gases que causa distensión abdominal).
En cuanto al tratamiento, la especialista refiere que “va dirigido a restaurar la confianza del niño, eliminar la dificultad fecal, crear hábito evacuatorio no doloroso con heces pastosas y lubricadas, estimular hábitos de evacuación regular y evitar recidivas. Primero se ofrece consejos nutricionales y creación de hábitos evacuatorios, luego la desimantación que dura de 3-7 días, utilizarse enemas rectales o laxantes (lactulosa), para hidratar las heces y por último el mantenimiento que dura aproximadamente 2 meses, donde se evaluarán los síntomas y se procede gradualmente a retirar el tratamiento”.