Para nadie es un secreto cómo la lectura beneficia el desarrollo del niño, pero a veces para los padres es tarea difícil involucrarlos en el hábito lector.
“Un lector se forma rodeado de material de lectura y de lectores. Lea para investigar, enterarse, realizar actividades de su agrado como cocinar, bordar, pintar, construir… Se impulsa con el ejemplo”, precisó a PITOQUITO la psicopedagoga Elsa Cedeño
Considerando que la lectura favorece el despertar intelectual de los niños, impulsa su creatividad, imaginación, mejora su vocabulario y le permite conocer de diferentes temas. Te presentamos algunas sugerencias que, puedes reforzar en vacaciones para estimular el hábito de la lectura en los niños:
Crear un espacio de lectura
No tiene que ser nada majestuoso, busca un área de la casa, ubica todos los libros que tengan y que sean de interés del pequeño y recomendaciones de especialistas. Puedes colocar una calcomanía sobre los que vayan terminando para que se incentive a querer tener muchos libros con calcomanías y al leer todos los libros de la lista en un tiempo determinado, los ávidos lectores pueden premio.
Pídele que te ayude a investigar información de sitios qué deseas llevarlos
Pídales investigar sobre los lugares que visitarán -incluyendo el clima y las opciones recreativas- apoyándose en recursos impresos (mapas y almanaques) y electrónicos.
Un poco de cocina
En el período de vacaciones es buena idea involucrar a los niños en las actividades de la cocina. Pídele escoger recetas para preparar algo delicioso y vaya juntos al supermercado a comprar los alimentos.
Construcción de manualidades
Las lecturas prácticas permitirán que el niño relacione la lectura con situaciones de la vida real. Repasen las instrucciones para armar un juguete o para participar en un juego.
Conocer los diferentes medios impresos
Lea artículos del periódico en voz alta e inste a su hijo a hacer lo mismo. De esa forma no solo practicará la lectura sino que estará informándose sobre eventos de actualidad. Pídale a su hijo leerle en voz alta a un hermano o a un amigo, u ofrézcanse a leerle a una persona de edad avanzada. También existen revistas dirigidas a público infantil y juvenil que permiten que los muchachos se identifiquen e interesen fácilmente en su contenido.
¡Todos a leer!
Haga que sus hijos lo vean leer. Lea en todas partes que pueda. Si su hijo observa que usted disfruta la lectura, también querrá leer.
