Tenía un hueco en la punta de mi zapato, estaba roto por un lado, machacado por detrás, ya no servían para nada.
– ¡Lo tiraré a la basura!, – pensé
Y por un rato dejé allí mi zapato, mientras hacía mis tareas de la escuela. Cuando terminé me dispuse a tirar mis viejos e inservibles zapatos, pero me llevé una gran sorpresa cuando vi un lindo y calentito huevo de mi patita Lolo dentro de uno de ellos.
– ¡Puede servirle de nidito!, -pensé.
Por lo menos no se moja ni pasa frío. Busqué un pedazo de tela vieja, la hundí dentro y puse el huevo encima.
– ¡Que alegre estaba! ¡Ya mi patito Lolo tenía su camita para nacer!
Puse mi zapato debajo de un arbolito, allí mi patita Lolo velaría a su nuevo bebé y mi abuela vería como pude darle otro uso a los zapatos, que si para mí no servían, sí a mis animalitos.
Nunca más pensaré en tirar algo sin antes pensar para que pueda servir y les contaré a mis amiguitos de la escuela y a mi maestra.
– ¡Viva! ¡que llegue mañana!