El Kung Fu es un arte milenario conocido y practicado por muchas personas alrededor del mundo. Es una disciplina orientada a la autodefensa que permite generar ciertas habilidades y destrezas en la persona. Su origen tiene lugar en el monasterio chino de Shaolin, donde llegó un monje procedente de la India promoviendo enseñanzas espirituales y físicas para ayudar en la meditación y en el cuidado del estado físico de los monjes.
No solo los adultos practican esta disciplina, sino también es muy recomendada para los más pequeños de la casa. Esta disciplina de lucha generará una adecuada conducta social en los niños, pues el contacto humano, el trabajo en equipo traerán como resultado la empatía, compañerismo, respeto, y el reconocimiento del otro.
Según el instructor de la escuela Choy Lee Fut Venezuela Familia Chan, Daniel Díaz, “son muchos los beneficios que se obtiene en la práctica. Los niños deben entender que el esfuerzo, el compromiso y el enfoque les permitirán lograr sus objetivos. El orden y la disciplina los conducirán a un orden interno. La autoconfianza, el respeto por sí mismo y hacia los demás son algunas de las ganancias que adquieren desde temprana edad”.
En el plano emocional: Equilibra y armoniza la emocionalidad. El Kung Fu desarrolla un adecuado nivel de paz interior que permite un ambiente emocional ecuánime en la vida del niño.
