El ojo humano no es sino una especie de cámara. Cuando miramos a nuestro alrededor, nuestros ojos “toman fotografías” de lo que ven.
La lente del ojo actúa como las lentes de las cámaras, y la retina del ojo es como una especie de película, igual a la de este equipo. En el ojo, la luz actúa sobre la superficie sensible de la retina, mientras que en la cámara este resplandor actúa sobre el área sensible de la película, especialmente preparada para recibirla. Si la claridad no afectara a estas superficies especialmente preparadas, no sería posible la fotografía.
Cómo funciona una cámara
Una cámara es una caja hermética a la luz que contiene película fotosensible. Para tomar una foto, el fotógrafo presiona un botón que abre un opturador y deja que la luz pase por una abertura, un orificio en la parte frontal de la cámara.
Las lentes de esta enfocan la claridad de modo que se forme una imagen sobre la película fotográfica, de igual manera que las lentes de nuestros ojos enfocan la luz en nuestras retinas. Luego el obturador se cierra de nuevo para que no llegue más luz a la película. Todo este proceso suele tardar solamente una fracción de segundo.
Cómo se revelan las películas
Una vez que la imagen ya ha sido registrada en una película fotosensible en una cámara, la película se desplaza para que se pueda tomar una nueva fotografía en otro sector virgen de la misma.
La película expuesta no debe recibir ya más luz hasta el momento del revelado, o la imagen se echaría a perder. Cuando todas las fotografías de un carrete han sido tomadas, la película es enrollada en su estuche, que es a prueba de luz.
El proceso de revelado se lleva a cabo a continuación en una habitación a oscuras o en unas máquinas especialmente diseñadas para ello.