Cuando salimos a disfrutar de la naturaleza y andamos al aire libre bajo el Sol, muchas veces descuidamos el órgano más extenso de nuestro cuerpo y que nos recubre como un manto: la piel.
Resulta importante que desde niños comprendamos lo necesario que es protegerla de la insolación, la resequedad y otras complicaciones, según explica Yoli Luján, dermatóloga de la Torre Promotora Paraíso.
Esto no significa que tenemos prohibido realizar actividades al aire libre, sólo que debemos acatar ciertas medidas que nos aseguran la salud.
Como habrás escuchado y estudiado en las clases de Ciencias de la Naturaleza, el agujero de la capa de ozono se expande cada vez más y los rayos ultravioletas hacen de las suyas al contacto con la piel, pues la agreden significativamente. Es por ello que la hidratación, la lubricación y la aplicación de bloqueador solar constituyen las tres reglas básicas para cuidarnos.

