La psicóloga Yajaira Nuccete explica el papel de los tíos en el desarrollo emocional e intelectual de los pequeños de la casa.
Al crecer, los recuerdos de niños no solo están asociados a momentos especiales sino también y principalmente a personas que los hicieron realmente inolvidables. Los papas, abuelos, maestros, amigos, pero ¿cómo olvidar la presencia de tíos y tías en esa historia historia?
Explica Nucette que “los tíos son aquellas personas adultas que también se convierten en nuestros referentes, pueden llegar incluso a convertirse en nuestros cómplices y mentores. A veces poseen la habilidad de retarnos de niños y motivarnos a vivir nuevos desafíos, son capaces de convertirse en nuestros recreadores y en nuestros héroes personales. Los niños aprecian que su tío o tía sean sus consejeros, que estén a su lado cuando los necesiten y que puedan orientarles en cualquier momento de sus vidas, sobre todo cuando sienten conflictos internos con sus padres. Aprecian que les hagan sonreír”.
Asegura la especialista que tener tíos da una gran visión y poder tener perspectivas diferentes sobre la vida. Cada uno tiene un carácter, sentimientos y modo de accionar diferente. Lo que sin duda nos enriquece de niños. Al final no solo nos ayudan a formar nuestro carácter nuestros papas, sino también sus hermanos. La coqueta, el serio, el divertido, el tecnológico, al que le gusta cocinar o viajar. El que nos cuenta una historia o nos consuela a escondidas de autoridad de papas. Sin duda, son un increíble complemento en la educación de los niños. Es allí cuando apreciamos su presencia.
“Los tíos y tías esperamos con ansias el nacimiento de nuestros sobrinos, lo celebramos. También cuando crecen quisiéramos convertirnos en esa figura que además de quererles, le inspiren respeto como figura flexible pero también como una figura adulta a la que debe seguir y admirar”.
¿Cómo convertirnos en súper tío o súper tía?
1. Está presente en su niñez. Sus momentos importantes. Habla con ellos. Aparece en su rutina con alguna sorpresa agradable. Acompáñalo un día a sus actividades extraescolares. Hazle cosquillas.
2. Se cariño y atento. Es importante combinar inteligentemente esa complicidad con respeto a los valores familiares. Flexibilidad y firmeza.
3. Habla bien de tus hermanos delante de él. Cuéntales de sus conflictos pero también de sus mejores momentos en la infancia. Enséñales fotos, rememora con el de sus costumbres en la infancia y adolescencia.
4. Regálales momentos de calidad. Cuídalos cuando son pequeños. Comparte espacios de juegos, momentos divertidos. Tus sobrinos disfrutarán de tu compañía, y además podrás darles un descanso a sus padres.
5. Refuerza las normas de su casa. Se puede ser un buen tío sin necesidad de interferir en las normas o en la educación que sus padres le están inculcando, y una forma de hacerlo es no malcriándoles o no haciendo cosas que quizá los padres no estarían de acuerdo.
6. Y algo muy importante que trabajo en consultas sobre tios y abuelos. Estos puedes establecer normas y límites sin haber hablado primero con sus padres y por supuesto, no puedes romper las normas que ya están establecidas sólo porque no estés de acuerdo o porque creas que son injustas.
7. Y en cumpleaños o en esta época navideña está presente. Si quieres darle regalos comparte la idea con sus papas. En ocasiones queremos lucirnos con ellos y tal vez en casa no estén de acuerdo con el regalo. Ya sea por desarrollo evolutivo, gustos o porque no lo merece. Si no estás de acuerdo igual respeta.
«Somos un complemento muy importante en la educación de nuestros chamos. Construyamos una linda relación con ellos. Que como tíos seamos siempre una positiva referencia, un sentimiento, motivación e incluso inspiración. Y al igual que con papas todo empieza por el ejemplo. Ellos nos están observando», precisó Nuecette.
