Jugar con los bloques de construcción no solo le proporciona al niño horas de diversión, sino también de aprendizaje. Y es que a través de los bloques de construcción, los niños crean una diversidad de estructuras que imaginan desde puentes, carreteras, torres y hasta casas; mientras lo hacen ponen en práctica, habilidades fundamentales para el desarrollo cognitivo, emocional y social. Los bloques se pueden utilizar de múltiples manera, para jugar en solitario o de manera grupal.
Los bloques ayudan al niño a visualizar conceptos que, explicados solo con palabras, podrían resultar demasiado abstractos: por ejemplo, la idea de la altura, del equilibrio, del peso, el espacio o el balance y el proceso mismo de construir. El juego con bloques requiere paciencia, imaginación y motiva al niño a pensar en distintas posibilidades. Si observas lo que tu hijo construye con los bloques me animo a predecir que las estructuras no se repetirán día a día.

