La motivación es lo que más puede colaborar en la tarea de educar a los niños, despertando en ellos una acción positiva en todas las tareas que realizan durante sus días. Otra cosa es que se motive negativamente a los niños promoviendo justo el revés de lo que se desea y espera de ellos.
Las frases negativas producen sentimientos de culpa, temor y odio del niño hacia sus padres, hermanos y ellos mismos.
La manera en que nos comportemos y los tratemos influirá en su forma de ser. El vínculo padres- hijos hace que para ellos seamos un modelo a seguir, por lo que «todo» lo que les digamos será determinante para ellos. Somos su espejo y ellos creen todo lo que les decimos.
Es importante cuida las palabras, porque la autoestima del niños se construye con lo que resaltas.
Ante el tema, la especialista en el desarrollo del potencial humano, Ari Antúnez destacó a Pitoquito
“Por desconocimiento, cansancio o frustración, podemos obviar lo que el niño hace bien y resaltar sólo lo que el niño aún no aprende a hacer bien, hoy te invito a incentivar a tu hijo recordándole lo que ya hace bien, para que entienda que es capaz de aprender y con la práctica hacerlo excelente, para darte un ejemplo: si tiene dificultades para escribir, muéstrale cuadernos viejos, fotos o algunos dibujos que tengas guardados de sus primeros trazos. Así podrá percibir cómo ha avanzado mientras crece y practica”.
Aseguró la especialista que esta acción puede motivar a continuar, con más ánimo, “por querer ser mejor que ayer, por tu aliento y tu convicción… en vez de molestarte, borrarle o arrancarle la hoja, para que desde tu malestar y su sentimiento de incompetencia, tenga que volver a empezar”.
