El juego tiene la función primordial de generar un aprendizaje significativo. A través de él, el niño aprende a conocer su entorno, a conocerse a sí mismo, asimila, interpreta y responde a los estímulos sensoriales provenientes de su ambiente, conoce y aplica normas o códigos sociales, manipula, construye y procesa sus emociones a través de la experiencia, explica a Pitoquito la psicóloga Vanessa Muñoz.
Si a todos estos beneficios le sumas que el niño viva la maravillosa experiencia de juego con sus padres imagina todas las ventajas que puede tener y todo lo que puedes lograr para favorecer los lazos de cercanía.

