El West Texas Intermediate (WTI) cerró este viernes con una caída del 1,9%, al retroceder 1,76 dólares y cotizar en 91,11 dólares el barril en los contratos para entrega en noviembre. Con ese resultado, terminó la semana con una pérdida acumulada cercana al 1,3%.
La semana estuvo dominada por la volatilidad
El mercado de hidrocarburos operó con alta volatilidad a lo largo del período, reaccionando a las fallidas gestiones diplomáticas para reabrir el paso por el estrecho de Ormuz, así como a la reactivación del oleoducto Este-Oeste en Arabia Saudí.
También influyó la respuesta coordinada de las potencias del G7, que decidieron volcar reservas estratégicas de crudo y diésel al mercado durante los próximos cuatro meses para estabilizar los suministros.
Las negociaciones y la oferta marcaron la presión sobre el crudo
Durante los primeros días de la semana, las expectativas de los operadores estuvieron marcadas por las negociaciones indirectas entre Washington y Teherán con mediación de Qatar.
Sin embargo, el estancamiento del diálogo tras la Asamblea General de la ONU y las versiones sobre el envío de un tercer grupo de ataque naval estadounidense a la zona volvieron a tensionar las primas de riesgo.




