El economista Francisco Monaldi, director del Programa de Energía para América Latina del Baker Institute, afirmó que incluso ante un hipotético aumento en la producción de petróleo en Venezuela, el país no lograría compensar las fallas de suministro que surjan en Oriente Medio, especialmente si se produce un cierre del Estrecho de Ormuz derivado de conflictos entre Estados Unidos e Irán.
Impacto limitado en el mercado global
Según el análisis del investigador, la participación del crudo venezolano en el mercado internacional será mínima en el corto plazo. Para el año 2026, se estima que el país solo podrá aportar un 0,2% de la oferta mundial, una cifra que contrasta drásticamente con el 10% de la producción global que podría verse afectada por bloqueos en las rutas marítimas del Golfo Pérsico.
Desaceleración de los envíos venezolanos
La dinámica de los despachos de hidrocarburos ha mostrado una tendencia a la baja. Durante el mes de julio, las exportaciones del país descendieron hasta alcanzar los 856.000 barriles diarios, lo que representa una caída del 25% en comparación con los niveles registrados en junio. Este descenso marca el punto más bajo en un periodo de cinco meses, con Estados Unidos e India posicionados como los principales destinos del crudo.
Esta reducción en los envíos se debe, principalmente, al agotamiento de los picos de extracción de los grandes inventarios que se mantenían almacenados tanto en tierra como en buques petroleros durante el periodo de bloqueo naval estadounidense. Asimismo, la estabilización del suministro en el Golfo Pérsico, tras una tregua temporal en el conflicto con Irán, ha permitido la liberación de cargamentos que anteriormente se encontraban bloqueados.