Petróleo

Trump acusa a petroleras de no bajar la gasolina pese a la caída del crudo

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció una investigación formal contra las principales corporaciones energéticas del país, a las que acusó…

Trump acusa a petroleras de no bajar la gasolina pese a la caída del crudo

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció una investigación formal contra las principales corporaciones energéticas del país, a las que acusó de mantener altos los precios de la gasolina pese a la baja del petróleo en los mercados internacionales.

Acusación contra las petroleras

A través de Truth Social, Trump sostuvo que las empresas están «estafando» a los consumidores al no trasladar de forma proporcional la caída del crudo al precio en las estaciones de servicio.

«¡Esos precios están cayendo en picada! En otras palabras, se está ‘estafando’ a los clientes», escribió el mandatario.

Presión política en medio de la campaña

La reacción de la Casa Blanca ocurre en un contexto de fuerte tensión política, con las elecciones al Congreso previstas para noviembre y después de meses de críticas por el impacto inflacionario de la guerra en Oriente Medio y el bloqueo temporal del estrecho de Ormuz.

En ese escenario, analistas del mercado plantean una pregunta central: si el precio internacional del petróleo cede tras el pacto inicial con Teherán y las refinerías estadounidenses siguen recibiendo un flujo constante de crudo pesado venezolano, ¿por qué el consumidor en Estados Unidos continúa pagando la gasolina en un promedio de 3,93 dólares por galón?

Las razones detrás del retraso en los precios

La dinámica del mercado energético ayuda a explicar por qué la rebaja no llega con rapidez a los surtidores. Una de las razones es el llamado efecto «cohete y pluma»: cuando estalla una crisis, los precios suben rápido, pero bajan con mucha más lentitud. En ese lapso, las estaciones de servicio suelen mantener los valores altos durante días o semanas para recuperar márgenes de ganancia.

Otro factor es la capacidad de refinación. Durante el bloqueo de Ormuz, el petróleo venezolano, comercializado bajo licencias como la de Chevron, funcionó como un apoyo para las refinerías del Golfo de México, que demandan crudo pesado. Sin embargo, disponer de materia prima no significa que la gasolina pueda producirse de inmediato: la capacidad de refinación en Estados Unidos está al tope técnico, lo que limita la oferta final.

Economistas consultados por el mercado advierten además que el sistema tarda meses en estabilizarse. El petróleo comprado hoy a precios más bajos todavía necesita semanas antes de convertirse en gasolina disponible para su despacho en estados como Texas o Florida.

El costo político para Trump

El escenario también tiene un costo político para Trump. Sus críticos le reprochan el gasto de miles de millones de dólares en el conflicto bélico mientras los estadounidenses enfrentan el efecto de la inflación en su vida diaria. Aunque el presidente prometió que los precios «caerían en picada» al terminar el conflicto, el valor promedio de 3,93 dólares por galón mantiene el malestar.

Mientras las grandes corporaciones defienden sus márgenes con argumentos vinculados a costos operativos y de logística tras el choque geopolítico, el crudo venezolano sigue llegando a las costas estadounidenses. La duda ahora es si la investigación ordenada por la Casa Blanca logrará acelerar los ajustes de las petroleras o si los consumidores tendrán que esperar más tiempo para ver una reducción en la gasolina.

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