La posible reapertura del estrecho de Ormuz podría liberar decenas de millones de barriles retenidos en el golfo Pérsico y añadir presión bajista sobre el…
La posible reapertura del estrecho de Ormuz podría liberar decenas de millones de barriles retenidos en el golfo Pérsico y añadir presión bajista sobre el mercado petrolero. La reapertura de Ormuz y el crudo atrapado en el golfo Pérsico podría devolver al circuito internacional una oferta acumulada mientras refinadores de China, India y otros países de Asia ajustan sus compras en un entorno de mantenimiento industrial y márgenes más ajustados.
Un paso estratégico para el comercio energético
El estrecho quedó en el centro de la atención tras un acuerdo provisional entre Estados Unidos e Irán. Donald Trump y el presidente iraní Masoud Pezeshkian firmaron digitalmente un acuerdo de 14 puntos el miércoles, y el Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán afirmó que entró en vigor de inmediato.
Antes de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero, Ormuz movía cerca de una quinta parte de los envíos globales de petróleo y gas natural licuado. Por eso, cualquier interrupción o normalización de esa ruta impacta directamente en los precios, los tiempos logísticos y las decisiones de compra de refinadores asiáticos.
El movimiento también importa para los mercados financieros más amplios, porque el petróleo sigue siendo una variable clave para la inflación, las tasas y las expectativas de crecimiento. Un descenso sostenido del crudo puede aliviar presiones macroeconómicas, aunque el efecto final dependerá de la velocidad con la que se despeje el cuello de botella.
Millones de barriles siguen esperando salida
Los productores del Golfo ya elevaron exportaciones durante este mes mediante transferencias de barco a barco cerca de Emiratos Árabes Unidos y Omán. Ese movimiento empujó el martes a los grados regionales por debajo de los precios de referencia.
Muyu Xu, analista de Kpler, estimó que alrededor de 93 millones de barriles de crudo no iraní seguían varados en la región del Golfo. En su lectura, tras la reapertura del estrecho seguirán utilizándose rutas marítimas menos riesgosas, pero igualmente terminarán llegando al mercado los cargamentos retrasados.
Kpler también calculó que unos 72 millones de barriles de crudo iraní continúan acumulándose en buques cisterna al oeste de Chabahar. Ese volumen incluso podría aumentar si Washington decide relajar las restricciones sobre las ventas de petróleo iraní.
Irán ya da señales de preparación para reactivar exportaciones. De hecho, tres buques cisterna iraníes cruzaron Ormuz esta misma semana, anticipando un posible retorno gradual de los flujos comerciales.
Vortexa ofreció una estimación distinta con base en datos satelitales de mediados de mayo. La firma identificó 54 VLCC en el golfo Pérsico, con una carga potencial de hasta 87 millones de barriles de petróleo.
La diferencia entre cifras refleja la dificultad de medir inventarios flotantes en una zona tensionada por factores geopolíticos y logísticos. Aun así, todas las estimaciones apuntan a una misma conclusión: existe una masa relevante de crudo esperando una ventana segura para volver al circuito global.
China, India y otros refinadores recalibran compras
No todos los compradores asiáticos están listos para absorber de inmediato cada barril que salga del atasco. Muchas refinerías ya aseguraron cargas con entrega para junio, julio y agosto, lo que limita la necesidad de compras urgentes en el mercado al contado.
China enfrenta además varias paradas programadas de refinerías por mantenimiento. Energy Aspects espera que más de 1,8 millones de barriles por día de capacidad de refinación china permanezcan cerrados en julio, de los cuales 1,2 millones de barriles por día corresponden a refinadores privados.
La tasa de procesamiento en China cayó en mayo cerca de un mínimo de cuatro años. Este mes podría rondar los 12,4 millones de barriles por día, mientras la producción podría superar los 13 millones de barriles por día en julio cuando las refinerías estatales operen más unidades.
Varios refinadores chinos dejaron de comprar cargamentos al contado esta semana mientras esperan la reapertura de Ormuz y observan los términos del acuerdo. El abaratamiento del petróleo ha reducido pérdidas y mejorado márgenes de refinación, aunque el consumo de combustibles sigue débil.
Esa debilidad de la demanda está vinculada, en parte, a la mayor cuota de mercado de los vehículos eléctricos en el transporte chino. Si entra más crudo del Golfo a Asia, también podría disminuir la demanda regional por barriles procedentes de América.
En Taiwán, la refinería estatal CPC indicó que puede aceptar crudos más pesados y con mayor contenido de azufre una vez que Ormuz reabra. La empresa utilizaría esos grados para producir más betún y azufre destinados al mercado local.
En India, proveedores de Medio Oriente pidieron a refinadores que reciban volúmenes ya cubiertos bajo contratos de largo plazo. Eso dejaría menos espacio para adquisiciones mediante licitaciones al contado en las próximas semanas.
Kpler prevé que la demanda india por petróleo del Golfo se recupere lentamente. La consultora estima un aumento de entre 400.000 y 600.000 barriles por día en importaciones desde Medio Oriente hasta agosto, a medida que las refinerías ajusten su mezcla de crudos.
Atasco logístico y ajuste de previsiones
El lunes, Kpler calculó que 118 buques cisterna estaban atrapados en el golfo Pérsico. También advirtió que la fila necesitaría entre 10 y 15 días para despejarse por completo, incluso si el paso se normaliza.
Esa precisión es importante porque el primer repunte en los cruces vendría de los barcos que hoy siguen detenidos. No sería, al menos al inicio, una señal de aumento duradero en la capacidad diaria del estrecho.
Los petroleros y metaneros tendrían prioridad por la urgencia de sus cargas para clientes energéticos globales. Los buques portacontenedores y otras naves comerciales podrían enfrentar tiempos de espera más prolongados.
La reacción de los mercados ya empezó a reflejar este nuevo escenario. Goldman Sachs recortó sus proyecciones para el Brent después de la decisión del presidente de Estados Unidos.
El banco redujo su estimación para el Brent del cuarto trimestre de 2026 desde 90 hasta 80 dólares por barril. Además, bajó su previsión promedio para 2027 a 75 dólares.
La entidad considera que los envíos de crudo podrían reanudarse antes de lo previsto. Su escenario contempla flujos diarios de 11 millones de barriles por día gracias al aumento del tráfico a través del estrecho de Ormuz.
Para los inversionistas, el punto clave será distinguir entre un alivio inmediato y un cambio estructural. Si el mercado interpreta que solo se está liberando inventario atrapado, el efecto bajista podría moderarse una vez se disipe el atasco inicial.
Si, en cambio, la reapertura se consolida y se aflojan restricciones sobre barriles iraníes, el balance global de oferta podría cambiar con mayor fuerza. Ese resultado tendría implicaciones para la energía, la inflación y los activos sensibles al costo del combustible.