El gobierno de Panamá inició el proceso para adquirir el 41% de las acciones privadas de Petroterminal de Panamá, una empresa mixta creada hace casi medio siglo para manejar el flujo de hidrocarburos entre el Caribe y el Pacífico. Si la operación se concreta, el Estado pasará a ser dueño del 100% de la compañía y del oleoducto de 131 kilómetros que une Chiriquí Grande con Puerto Armuelles.
Una compra que dejaría el control total en manos del Estado
En un comunicado, el Ejecutivo aseguró que la compra se hará “con los ingresos y flujos generados por la propia empresa” y afirmó que la operación es “plenamente legal y legítima”, porque está prevista en el contrato original firmado en 1977 entre Panamá y la estadounidense NIC Holding Corp.
Las autoridades insistieron en que no se trata de una expropiación ni de una modificación unilateral de las condiciones pactadas.
El oleoducto y su peso en la infraestructura energética
El ministro de Economía y Finanzas, Felipe Chapman, sostuvo que el objetivo es reforzar el control nacional sobre una infraestructura clave para el tránsito de crudo procedente de Alaska, cuyos buques no podían cruzar el canal de Panamá por su tamaño.
