La Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos cayó a 311,4 millones de barriles, su nivel más bajo desde marzo de 1983, luego de un descenso semanal cercano a 5,1 millones. El retroceso ocurre en medio de retiros masivos, compromisos de reposición y advertencias sobre la capacidad física de la instalación.

Los retiros dejaron a la reserva en su nivel más bajo desde 1983

Los datos del Departamento de Energía muestran el impacto de las extracciones realizadas durante una crisis de suministro vinculada con la guerra con Irán. El recorte llevó las existencias a un punto que no se observaba desde hace más de cuatro décadas.

La administración de Donald Trump anunció el 11 de marzo la liberación de 172 millones de barriles para contrarrestar las interrupciones de suministro provocadas por el conflicto. Reuters señaló que, desde el estallido de la guerra a finales de febrero y hasta el 17 de julio, los inventarios de la reserva habían disminuido en 104,04 millones de barriles.

La liberación estadounidense formó parte de una acción internacional más amplia coordinada por la Agencia Internacional de Energía entre 32 países miembros, con un volumen conjunto de 400 millones de barriles.

La guerra interrumpió el transporte de petróleo por el estrecho de Ormuz, un corredor marítimo clave para el mercado energético mundial. Antes del inicio de las hostilidades, por esa vía transitaba aproximadamente el 20% del petróleo global.

La reposición depende de contratos, primas y capacidad de almacenamiento

El programa actual no opera como una venta directa. El gobierno presta el crudo a empresas privadas, que deben devolver el mismo volumen más una prima en una fecha futura.

S&P Global explicó que el Departamento de Energía lanzó una serie de solicitudes desde mediados de marzo y que, por esa vía, contrató más de 133 millones de barriles. Las primas de devolución varían según cada acuerdo y llegan hasta 28%, sin bajar de 18% sobre el volumen entregado.

El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, declaró en marzo que la agencia esperaba recibir más de 1,2 barriles por cada barril liberado. Esa estructura busca reconstruir las existencias, aunque la reposición dependerá del mercado, de la disponibilidad física y de la capacidad de la reserva para recibir nuevamente el petróleo.

La presión no se limita a la reserva estratégica. Al combinar las existencias comerciales con las reservas de emergencia, los inventarios totales de crudo estadounidense alcanzaron 726,2 millones de barriles al 10 de julio, una baja de 129 millones respecto al nivel previo y el menor registro conjunto desde 1984.

La Oficina de Responsabilidad Gubernamental alerta por fallas operativas

La reducción de inventarios puso el foco en el estado de las instalaciones. Un informe de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental publicado a comienzos de julio identificó limitaciones importantes para extraer y recibir crudo.

Según S&P Global, la reserva podría extraer petróleo desde diciembre de 2025 a solo cerca del 61% de la tasa prevista originalmente. La capacidad para aceptar el crudo devuelto también habría disminuido hasta el 56% de las especificaciones de diseño.

“La capacidad operativa de la RPE para satisfacer las exigencias de la misión está en riesgo”, advirtió la Oficina de Responsabilidad Gubernamental. El señalamiento abarca tanto la salida como el ingreso de petróleo.

El informe también examinó el proyecto de renovación conocido como Fase 2, con un presupuesto de USD $1.400 millones y una década en desarrollo. La evaluación indicó retrasos repetidos, reducciones en el alcance y la ausencia de una actualización sobre la estrategia general de la reserva en casi una década.

Con 311,4 millones de barriles, la reserva sigue por encima de su mínimo legal de 252,4 millones. Sin embargo, la distancia con ese umbral no resuelve los problemas de infraestructura ni garantiza una respuesta normal ante nuevas interrupciones.