El reciente acuerdo petrolero suscrito a través de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y la empresa North American Blue Energy Partners (Nabep) fue calificado como un proceso opaco que contradice las necesidades de estabilidad de la industria. Según el análisis del economista Francisco Monaldi, publicado en The Dialogue, el marco legal venezolano actual no permite concesiones ni la venta de producción a costo.
Producción y alcances del proyecto
De las 17 áreas de explotación anunciadas por ambos países, tres campos ya registraban una producción combinada de 180.000 barriles por día bajo la operación previa de Nabep. Los 14 campos restantes se dividen en seis zonas verdes de crudo extrapesado y ocho zonas marrones que se encuentran maduras o en declive.
A pesar de que la compañía contará con el respaldo de la administración estadounidense y una licencia de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) para agilizar las labores, el especialista apunta que el incremento volumétrico será limitado en el corto plazo, contrastando con los aportes conjuntos de operadoras como Chevron y Repsol.
Condiciones para el desarrollo energético
Para alcanzar el potencial técnico de sumar dos millones de barriles diarios en un plazo de siete a diez años, Monaldi enfatizó que se requiere obligatoriamente el diseño de contratos transparentes y competitivos, la restauración de la democracia y el cumplimiento de tres condiciones estructurales fundamentales, descartando que este modelo actual baste para dicha meta.
