Tenemos los elementos esenciales para la elección de la Asamblea Nacional que se instalará el próximo mes de enero. Tenemos el ente rector, los partidos políticos y los candidatos, dispuestos a la participación y la fecha establecida para el proceso comicial.
Insisten algunos, todavía enceguecidos, en que la invasión norteamericana va a ponerlos en el poder y en negar la participación, sin considerar la voluntad de expresarse que ha caracterizado a nuestros connacionales. El proceso va a darse, Dios mediante y vamos a tener la presencia y la compañía de testigos de muchos países.
Vamos a elegir, entre los que se propongan como candidatos una Asamblea Nacional que va a tener una gran responsabilidad en un momento histórico trascendente para los venezolanos. Es una oportunidad y un compromiso de todos.
La elección va a ser entre patriotas y las circunstancias nos obligan a un esfuerzo mucho más orgánico y coherente hacia la eficacia, la eficiencia y la entrega absoluta a dar solución al sufrimiento de nuestra gente. Es la acción de gobierno conjunta con el poder popular, dejando de lado esa locura de mezquindad y egoísmo, pidiendo sanciones contra Venezuela, cuyas restricciones las padece es el ciudadano de bien.