Opinión

Unidad, esencial a la victoria

En negociación, y tengo alguna experiencia teórica y práctica es necesario que los objetivos definidos sean compartidos. La paz social, estabilidad institucional y regreso a la democracia republicana son metas generales que pudieran convenirse. ¡Quiero decir en teoría! Sin embargo, eso dependerá del contenido de esos postulados. Por ahora, para la oposición esas premisas deberán contener el cese a la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres. Además, Maduro no estaría en gobierno de transición y no participaría en las elecciones. Nuevo CNE independiente y justo. En otras palabras, jaque mate al rey. La pregunta es, ¿hay probabilidad de que el gobierno las acepte? Definitivamente no. Por el lado del gobierno, insiste en que la oposición impugne las medidas y sanciones de EE UU y de la Unión Europea. Acepte lo que establece la Constitución: elecciones: parlamentarias, gobernadores y presidente de la República. Dejar el mismo CNE.  Los objetivos son contrapuestos.

      

Puestas así las cosas, se podría deducir que  es poco probable un acuerdo entre las partes dentro del esfuerzo Noruega. Lo cual lamento seriamente, por el efecto en la paz de la nación. Pero, a mi entender no hay condiciones ni objetivas ni subjetivas que la apuntalen. Son dos modelos de país que combaten por la aceptación de la gente y la toma del poder. Veo oscuro el camino, lleno de trochas, atajos y carriles. Bifurcado. Los dos frentes en batalla. EE UU, la comunidad  europea, la mayoría de América Latina, por un lado; y Rusia, China, Cuba, Norcorea e Irán, por el otro. Lo cual indica que Venezuela es hoy por hoy un problema mundial. La internalización del conflicto venezolano es una variable determinante en cualquier desenlace.

 

Por los vientos que soplan en la atmósfera política se terminarán de imponer las elecciones en base a lo que establece la Constitución. Esto es lo que insistentemente y desde el comienzo ha estado pregonando el oficialismo. Mi percepción es que el gobierno no dará un milímetro de chance a la oposición. Va a imponer la norma constitucional sobre los periodos de elecciones. La elección de Maduro, en mayo del 2018, no entra en discusión. Los diálogos en Barbados, dan la impresión, que el gobierno “guaralea” a la oposición. Lo trata como al papagayo o cometa, le suelta hilo y luego lo recoge. Se reune en paralelo con elementos y factores opositores y estimula su división. Intriga, cabildea y conspira. Sabe que la fuerza del gobierno descansa en la terrible fractura opositora.

          

La oposición no ganará ninguna elección mientras continúe dividida. Y lo peor, no vemos ningún esfuerzo serio para unificarla. Todos quieren capitalizar el descontento…El archipiélago opositor carece de canales de comunicación, estables y sistemáticos. Los diálogos son insustanciales e improvisados. Cada quien va por su lado. Haciendo malabarismos teóricos y de la coyuntura. En una dinámica enrevesada. Se engañan unos con otros. Lo más serio que se conoce es el frente que lideriza Guaidó. PJ-VP-AD-UNT. Es el reconocido internacionalmente y especialmente por los EE UU. Dirige en la práctica a la oposición. Por lo menos a la mayoría. A la más activa, aquella que asiste a las marchas y concentraciones.

 

Tengo la impresión que el principal esfuerzo lo están poniendo en lo internacional, en establecer un gobierno paralelo y en mantener caliente la calle. La gente masivamente no se moverá hasta que   tenga claro la salida. Por ahora, observa, medita y espera. Hay que subir la esperanza, hoy disminuida por los errores, el bombardeo manipulador y la falta de ruta cierta.      

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