Aletea ansioso el Vampiro en su piso de Madrid. “¡Cónfiro! Sacaron a M. Rajoy y tan bien que nos llevábamos… Y ahora este Pedro Sánchez, que muy de Felipe Gonzalez como que no es, y menos cuando los Barones del PSOE le hicieron aquella zancadilla que el bobo ese supo remontar…
¡Y dígame si Sánchez tira más hacia Zapatero! Dios mío, Mitzy, bórrame aquellos tuits donde insultaba al ex presidente dialogante, no vaya a ser cosa que sea panita de este nuevo presidente, al que ahora le tengo que jalar… ¡Qué jalar! Arrastrarme si es necesario; lo que sea para que me dejen alear por estos lados y me provean de sustento, porque un vampiro en Madrid tiene sus necesidades”.
¡Riiiiing! ”Antonio, ¿cómo ves tú las cosas?” – la voz trémula de Julio Borges inquietaba más al Vampi, y ni los ocho litros de pasiflora con sangría -¡no faltaba más!- que se había bebido, calmaban ese aleteo, ese sudorcito frío… “¡Mitzy, borra esos tuits!”
“Y tan bien que la pasábamos con Mariano, conspirando contra Maduro mientras picábamos que si un jamoncito, que si un quesito manchego, que si la copita de vino, y todo eran risas, cuentas B, tarjetas Black y el firme propósito de librar al mundo de chavistas, de catalanes, de raperos republicanos, de vascos, de moros, de niches, de negros, de rojos… ¡Viva Franco, carajo!”