Atomizarnos y dividirnos más, solamente contribuye a la diáspora, a la segregación y a la destrucción. Un mínimo de reflexión obliga el momento para que logremos, alejando las pasiones que destruyen.
El inicio del año trae consigo propósitos para todos, que se traducen en planes y metas en lo personal, en lo familiar y como ciudadanos. Necesariamente las metas y los métodos para alcanzarlas, los caminos para esos logros, se relacionan con nuestra visión del momento y nuestra capacidad para trillar la ruta y domesticar los obstáculos hacia el objetivo que nos planteamos.
Los propósitos del año nuevo necesitamos integrarlos en la vía correcta de la construcción. Construir requiere ser capaces de pasar sobre el odio que trae destrucción y pesares. Implica trabajo y dedicación, tiempo para pensar, planificar y ejecutar con constancia, con respeto entre todos, con una visión clara de lo que nos corresponde hacer en cada espacio y en cada momento.
Reconocer que hay metas que solamente podemos lograr con un mínimo de acuerdos, porque se trata de la sobrevivencia, de poder existir como personas, familias, sociedad y país; es fundamental que militemos en este sentido para superar este duro momento de la historia nacional.
