Eduardo Labrador / Articulista /
Con el nido lleno y los ojos y el alma de la fanaticada acompañándolos las águilas del Zulia volvieron a subirse a la cúspide obteniendo el título de campeones de la liga de béisbol venezolano, tras ganarle a los Cardenales de Lara el quinto juego de la serie final. Por ello decimos con toda algarabía somos Campeones.
Y es que hacía tiempo, no veíamos fundirse al pueblo en un solo espíritu, acalorado, entusiasmado y con un solo propósito, ganar la justa deportiva. Poner fin a los 17 años de mala racha, para iniciar una nueva época .
El Luis Aparicio el grande, lo presentía todo desde la llegada a las graderías, la fiesta, el comentario estaba en el ambiente y quedó conjurado con el batazo que puso la pelota detrás de la barda del aguilucho José Pirela, tras el pepinazo la multitud recibió las señales, aquella sería la fiesta definitiva, la tan esperada … las águilas campeón.
En la dinámica propia del juego se impuso el control y la estrategia que permitió mantener frenada la potencia del equipo cardenal, posteriormente llegaron nuevas carreras que permitieron consolidar una victoria indiscutible de cinco a dos.
Atrás quedó el cansancio y la letanía de una vida casi de frontera, aquí en Maracaibo sorteando los huecos y la basura que Evelyn va dejando a lo largo de todas las avenidas, por un rato nos olvidamos del cordón de bachaqueros que forman ya parte de nuestra realidad social (especialmente en el Zulia) y volteamos la vista a las torres encendidas de iluminación del Estadio y justo allí, estamos los zulianos haciendo historia.
Impecable el control en este último juego, la fiesta se llevó bien, los medios y los jugadores colmaron la grama tras fallar con el centrípeto esfuerzo de golpear la bola y llegar al último out. Se acabó, no hay pa’ nadie, Las Águilas campeones y vamos pa’ México.
Con mucho esfuerzo se ha venido levando un equipo estrella, sobre la crítica de una fanaticada exigente, pero que no ha dejado de acompañar a sus rapaces, ni mucho menos la olvida. Ayer el Zulia retumbó desde sus confines hasta el mismísimo Golfo, y los mechurios y cabria se tiñeron de naranja y nos volvimos todo un solo equipo, ahora somos campeones.
En el último inning, un suspiro recorrió las gradas, un vuela cerca de los Cardenales de Lara sumó un picotazo más que intentaba deshacernos del triunfo, pero Silvino Bracho apretó fuerte, y movió girando su mano al momento de lanzar para coronar la bola en el guante del receptor. Habíamos ganado y con ello, nos ufanamos los zulianos.