Se nos invita a formular propuestas para vencer la crisis. Ésta no existiría si se hubieran aplicado desde el principio las propuestas siguientes.
La primera es la irreductible defensa de la soberanía contra todo sometimiento de Venezuela a cortes, tribunales u órganos jurisdiccionales extranjeros.
Es imprescindible que la explotación de recursos naturales se realice en lo posible con recursos propios o con empresas donde Venezuela conserve mayoría decisiva; que los contratos sobre la materia sean objeto de publicidad exhaustiva en todas sus fases; que se realicen sólo con empresas que hayan demostrado sobrada capacidad técnica y financiera y presenten expedientes irreprochables de relaciones con el Estado; que en lo posible tales empresas no tengan su asiento principal en países que hayan mostrado inusual y extraordinaria actitud de amenaza contra Venezuela, y que en los acuerdos con empresas extranjeras no se concedan privilegios, beneficios, ventajas, exenciones de impuestos, regímenes de estabilidad tributaria o de sometimiento a tribunales extranjeros, ni créditos u otorgamientos de recursos que no rigen para las nacionales.
Se debe respetar rigurosamente el artículo 301 de la Constitución, según el cual “No se podrá otorgar a personas, empresas u organismos extranjeros regímenes más beneficiosos que los establecidos para los nacionales”; o sancionar en la Asamblea Nacional Constituyente una norma nacionalista más exigente todavía.
