Pactaron reunirse hoy domingo. Convinieron iniciar un proceso de diálogo. La influencia del Vaticano hizo el milagro. Tres son los objetivos generales: clima de confianza, superar la discordia y promover la convivencia pacífica. El diálogo nacional estará dirigido a dar solución a los problemas coyunturales. No ha sido fácil el acuerdo.
Han pasado muchos meses desde que iniciaron su trabajo los ex presidentes Zapatero, Fernández y Torrijos, bajo el auspicio de Unasur y su Secretario General Andrés Pastrana. Como se observa los objetivos son bien generales. ¿Quién pudiera estar en desacuerdo? Dentro de ellos cabe cualquier cantidad de temas políticos. Seguramente irán surgiendo en el transcurso de las reuniones. Una agenda bien amplia que atrapó a las partes: gobierno y oposición. Exitosa estrategia. Ha dado resultado en muchos de los diálogos iniciados en el mundo.
Tenemos un país debatiéndose brutalmente. Donde reina la pasión irracional, la diatriba de baja monta y el uso de un lenguaje mediocre y vacío. En el que fluye con gran fuerza el empecinamiento de posiciones poco reflexivas y hasta fuera de la realidad. En el cual afloran los egos y los demonios de ambiciones y codicias que convierten la lucha política en producto de emociones desenfrenadas y pretensiones caprichosas y egoístas. Una política signada por escaramuzas torpes y pánfilas. Reacciones y posturas carentes de coherencia y planificación.
Ausentes de genialidad política y de conexión sistémica con una inteligente estrategia de relacionados objetivos y metas. Una visual inmediatista caracteriza cada acción programada y ejecutada. Unas y otras desligadas de caminos y rumbos previamente trazados. Es el imperio de la improvisación y del desorden. Gran responsabilidad tiene en sus manos la dirigencia política venezolana reunida hoy. Responder con sabiduría a la población venezolana y al Vaticano. En manos de ellos está la paz de la república. La tranquilidad social y la creación de un clima para la producción y el trabajo. En verdad, ya han bajado hasta la saciedad sus diferencias. Sus modelos de país. Su filosofía de Estado y de gobierno. Se han dicho de todo y la lucha sigue igual. Ahora les toca convenir aspectos importantes de la vida política y económica de la nación.
