La pandemia que nos mantiene en cuarentena y en condición de encierro forzado, nos ha convertido a su vez en rehenes del transpoder mediático.
Nos encontramos inmersos en procesos de poder, contrapoder y control social, que nos condicionan, estructuran e imponen formas de pensar, sentir y actuar en torno a la pandemia. Devenidos en receptores pasivos de un complejo sistema de mensajes y narrativas transmediáticas sobre el manejo político-sanitario de la pandemia.
Suerte de victimas del transpoder mediático, aquel poder que se despliega en el sistema de medios y redes, que nos doblega y, además, permite o imposibilita la supervivencia. Situación que nos confronta con la ecología transmedia, que aborda los ambientes en los que opera la comunicación y su impacto en la gente. Y, en la coyuntura actual, como ese complejo sistema de mensajes y narrativas afectan nuestra percepción y comprensión de la pandemia, al igual que el valor que le asignamos y nuestras posibilidades de supervivencia.
Es incuestionable que el orden político y el sistema mediático se encuentran estrechamente relacionados. De manera tal que el manejo político de la pandemia dialoga activamente con el tratamiento mediático al servicio de la polarización imperante. Es necesario analizar el tratamiento mediático de la pandemia desde los procesos de poder, contrapoder y control social que tienen lugar en el país.