Opinión

Reflexiones de Félix Cordero P: Barquisimeto entrelaza pueblos

De acuerdo con UN-Habitat “existe un estrecho vinculo positivo entre los niveles de urbanización y los niveles de desarrollo de un país”. Según las UN a mediados del siglo pasado tres de cada diez habitantes del planeta vivían en ciudades. Hoy la mitad de la población vive en ciudades. Y se estima que dentro de 30 años casi la totalidad de la población mundial vivirá en zonas urbanas. Por otro lado, el crecimiento urbano acelerado degrada el ambiente y baja la calidad de vida de sus habitantes. Esto como resultado de la carencia de los servicios, acceso a la tierra, recursos financieros y vivienda adecuada.  Barquisimeto ha crecido rápidamente. Por eso, es fundamental contar con una sostenibilidad del medio ambiente urbano. Todo esta perspectiva y diagnostico obliga a la ciudad a enfrentar consensualmente un plan de desarrollo urbano para la ciudad que la modernice y ponga a nivel de  las grandes y más propicias ciudades para vivir. Se trata de un desarrollo futuro compartido por sus habitantes.

   Porque el reto son ciudades humanizadas. Donde la calidad de vida, la felicidad y el bienestar  brote como manantial de cuenca por los poros y las sonrisas de las personas y expresen así el espíritu de satisfacción y las emociones de alegría permanente  de quienes habitan una ciudad.  Antagónico es la situación actual del Área Metropolitana Barquisimeto Cabudare, que posee 43 mil 619,6 hectáreas y una población superior al millón. Influye en forma determinante en lo social, económica, cultural y educativamente en las ciudades de Yaritagua, del Yaracuy y en la Perla del Norte, Duaca. La población que vive ese eje es en general una gente angustiada, desesperanzada y triste.

  Tiene deficientes y traumáticos  servicio como el transporte público, que circula anárquicamente entre ciudades y dentro de ellas. No respetan las mínimas reglas de tránsitos y tratan a sus pasajeros sin el menor respeto y cortesía.   El agua -esencia de la vida y derecho humano internacional– con restricciones severas para un tercio de la población. El proyecto Yacambú, que daría tres metros cúbicos de agua -45 años en construcción- hoy está abandonada totalmente. La electricidad con interrupciones periódicas  que dañan aparatos eléctricos cuya reparación es de altos costos.  Las largas colas, la escasez, el bachaqueo y los altos precios caracterizan la compra de alimentos y medicinas de la población que habita a Barquisimeto-Cabudare. En los establecimientos de comida, carnicería, restaurantes y panaderías sus empleados no usan guantes. Todos estos críticos servicios son muestras de la mala calidad de la vida y de la salud.     

 El cambio climático alza las temperaturas y hace más difícil la vida urbana. Lo que obliga a quienes dirigen las gobernaciones,  municipios y alcaldías a provocar cambios en los diseños de las ciudades y en los patrones de conducta de sus habitantes. Toda esta problemática tiene su origen en las desigualdades sociales, en la lucha por el poder político, la incompetencia de los gobernantes, los grandes problemas sociales y ambientales, la inseguridad alimentaria, la urbanización acelerada y el cambio climático, que generan conductas agresivas, neuróticas y malhumoradas en la población. 

  

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