Oscar Morales / Articulista

En términos básicos, el liderazgo es aquella influencia que desempeña una persona sirviendo de orientación a otras para lograr determinados fines.

Los objetivos que define pueden ser buenos o malos (carácter valórico), y eso no diferencia a un buen o mal líder, pues, la evaluac ión del mismo se hace por los resultados, es decir, si se logró o no los propósitos establecidos, y no necesariamente se juzga por lo que se persigue.  

Según Max Weber existen diferentes tipos de liderazgos: Carismático, Tradicional y Legítimo. Dentro de estos realiza una subdivisión dependiendo de cómo ejercen o dirigen esta influencia, donde se encuentra el Autocrático, Participativo o Democrático y Liberal.  En primer lugar, al liderazgo carismático le otorgan características extraordinarias o cualidades sobrenaturales que estimulan a sus seguidores; el liderazgo tradicional viene siendo aquel conferido por herencia, costumbre  o hábito de algún cargo o jerarquía; el liderazgo legítimo es el que nace de procesos formales amparados en normativas legales.  Y de acuerdo con e l estilo que adoptan, se tiene que el autocrático se apropia de todo el proceso de toma de decisiones que encierra la planificación, dirección y control con nula consulta del grupo que lidera; el participativo o democrático se caracteriza por debatir las posturas de sus seguidores, pregunta y converge hacia la participación de ellos; el liberal tiene la tendencia de acercar mayores responsabilidades a sus subordinados, proporciona mayores competencias al grupo en aras de delegar las resoluciones finales.   Si hacemos el ejercicio de evaluación en detalle del accionar del Presidente Maduro podríamos atribuirle algunas cualidades e identificar su posible liderazgo. Por ejemplo, podemos preguntar –según nuestra percepción- si posee alguna de las siguientes aptitudes y/o facultades: ¿Motiva? ¿Influye? ¿Es auténtico? ¿Escucha? ¿Delega? ¿Es legítimo? ¿Es fiable? ¿Convoca? ¿Posee retórica? ¿Potencializa? No es tan sencillo valorar acciones, juzgar sobre el comportamiento y sus implicancias en la construcción del liderazgo. Sin embargo, dependiendo de la respuesta tendremos tres opciones: a) encontraremos su tipología específica, b) conseguiremos un estilo de liderazgo que no encaja y sería  exclusivo c) identificaremos que no es un líder. ¿Cuál representa el Presidente? Inclínese por la que distinga, siempre recordando que el liderazgo, en síntesis, congrega, propone, marca la dirección del camino, es consistente con los objetivos, profundamente empático, inspira, incentiva actitudes y asume íntegramente la responsabilidad de las decisiones. ¿Tiene algo de ello el Presidente? Juzgue usted.