La dirigencia contra Revolucionaria, derrotada política y militarmente el pasado mes de julio, sin pudor apela a la intervención extranjera para derrotar a la Revolución Bolivariana.
No tienen la fuerza moral, ni política para ponerle término a un proyecto político nacido de las catacumbas del Pueblo y que fluye a través de la corriente histórica Popular y libertaria indígena, afro, Bolivariana, Zamorista y Socialista que se ha abierto paso dentro del lodazal de nuestra historia para construir una sociedad igualitaria, solidaria, soberana.
Nunca antes, una fuerza política había sido tan lacaya a potencias extranjeras, ni siquiera la oligarquía que enfrentaron a Ezequiel Zamora y a Cipriano Castro llegaron tan lejos, y vaya que llegaron lejos en su entrega, como lo han hecho Julio Borges y su camarilla al vender la Patria por adelantado para lograr restaurar el régimen de exclusión social que representan. Nunca antes una fuerza política, había ofrecido de esta manera a nuestro pueblo en el altar de los sacrificios de las potencias imperiales. La historia no olvidará esta ignominia.
Nos quieren rendir, no nos rendiremos. Nosotros sabemos ganar y perder en buena lid, pero no sabemos rendirnos. Nuestra fuerza está en un Pueblo gigante que resiste y avanza, que eleva su conciencia y su organización frente a las dificultades, que comprende la gravedad de la amenaza imperial, pero no retrocede.