En estos más de 20 años de gobierno, sin duda los conceptos iniciales de nuestro movimiento original, han decantado. Se han confrontado con la dura realidad cultural, económica, histórica, política del presente en país y en nuestro continente. Con las grandezas y miserias de las conductas aprendidas y heredadas por nuestro propio pueblo.
Hemos, sin duda alguna, gobernado y más que eso, batallado con nuestros errores y aciertos, con nuevos y valiosos aportes de ideas y de personas, con aprendizaje de todos, especialmente del propio líder del proceso que nunca dejó de aprender.
Si algo debemos preservar, los viejos y los jóvenes que nos decimos bolivarianos y por convicción que brota de nuestra comprensión de la entrega de Hugo Chávez, Chavistas, como un tesoro y como un cedazo para medir nuestras diarias acciones, son los principios fundamentales. Son las bases éticas y morales, que sin duda se reflejan en la práctica diaria.
Repetimos mucho el discurso de Chávez. Repetimos «seamos como Chávez». El mismo Chávez, compartiendo con el pueblo su liderazgo y responsabilidad señaló que «todos somos Chávez», Posiblemente diría que lo seamos en sus principios y en su consecuencia, para batallar por sus ideales.