Basta teclear la palabra “Venezuela” en cualquier buscador de internet para recibir un aluvión de noticias trágicas.
Y entre tantas crónicas dramáticas, quisiera detenerme en las advertencias que realizan distintas instituciones sobre la situación de la infancia en el país.
Diversos estudios revelan la importancia que tienen los primeros años de vida, pues, en esta etapa se encuentra el desarrollo físico, cognitivo y emocional, por lo cual se supone que una nutrición infantil incompleta generará un crecimiento integral deficiente, enfermedades crónicas, dificultad para la inserción social y daños irreversibles. Es decir, si los infantes no gozan de un buen estado formativo inicial, luego las implicaciones negativas serán definitivas.
Con todas las estadísticas nutricionales desfavorables, tenemos una cifra cercana a 300.000 niños que podrían morir por la pésima nutrición o por las condiciones limitadas. Por esta y otras causas, en los últimos años ha aumentado las enfermedades infecciosas, diarrea y meningitis. Y el índice de desnutrición infantil sigue creciendo sin pausa.
