Los precios del petróleo siguen en baja. En la reunión de algunos países de la Opep y no Opep, recientemente en Irán, se buscaba la nivelación de los precios que les permita oxigenar sus economías y buscar el precio justo.
Los países consumidores son los grandes beneficiarios del precio bajo, aunque de alguna manera los productores de petróleo independientes sufren también de los precios bajos en virtud de los costos de producción, que son altos en relación con el precio de venta.
Las grandes empresas internacionales productoras, exportadoras y comercializadoras de petróleo han desatado la guerra de precios. El fin es fortalecer el autoabastecimiento de hidrocarburos y golpear a otros productores y exportadores de petróleo, Opep y no Opep.
De hecho, las economías de los países en desarrollo están sufriendo internamente la disminución sensible de los precios del petróleo. En el caso de Venezuela, se han dejado de percibir unos 60.000 millones de dólares en 2015.
El presupuesto nacional fue calculado en $ 60 por barril, y estamos terminando cerca de los $ 40 por barril. Eso significa más de $ 20 mil millones menos, pero si tomamos en cuenta el valor del barril el año anterior, el diferencial podría llegar a los $ 60.000 millones.
La reunión de los países productores y exportadores de gas celebrada en Teherán, Irán, que a su vez muchos de ellos forman parte de la Opep, están consientes de la necesidad de normalizar los precios del petróleo. No ha sido suficiente mantenerse expectantes ante la abrupta bajada de los precios para mantener mercados.
Se trata de una estrategia de los países productores y exportadores, sean Opep o no, en normalizar el precio y evitar que el precio siga cayendo. La gestión del presidente Maduro y de otros mandatarios ha sido muy positiva y oportuna. Esperemos, por el bien de Venezuela, y la de el mundo entero, que los precios del petróleo se estabilicen y logren los precios justos.
Antes estos acontecimientos, Venezuela tiene por delante el plan de expansión de nuestras capacidades de producción e incremento de nuestra producción petrolera de 3 millones de barriles diarios a 6 millones diarios. Este plan de crecimiento en nuestra producción pasa por hacer grandes inversiones en toda la infraestructura que se requiere para emprender y realizar tan ambicioso proyecto. Con el precio del barril en los niveles actuales, queda muy poco margen para lograr esas inversiones.
Han sido, en buena parte, los socios extranjeros de las empresas mixtas creadas para la explotación de los bloques geográficos otorgados, quienes han estado financiando las inversiones que se han realizado hasta la fecha.
Las inversiones por hacer en los yacimientos, en extracción, procesamientos, transporte, infraestructura, almacenamiento y mejoramiento son cuantiosísimas. Es menester e imperativo contratar los servicios medulares al sector privado petrolero, especializado en esas actividades, bajo el control y operación de nuestra empresa estatal Pdvsa.
La ejecución conllevaría la realización de obras y servicios para que Pdvsa opere y controle la producción. Se trata de combinar los esfuerzos y la agilidad que representa la presencia de los privados petroleros venezolanos en la ejecución de los trabajos.
Pdvsa es una de las cinco mayores empresas productoras de petróleo. Es una empresa compleja, con intereses en varias partes del mundo. Con una responsabilidad social muy importante internamente en Venezuela. Es nuestra empresa bandera que está siendo atacada por todos lados. El espionaje a Pdvsa no es nada nuevo.
Pdvsa dejó de ser una caja negra. Hoy en día las directrices y las políticas petroleras son diseñadas en Pdvsa, pero con la orientación del Estado venezolano. Eso es verdad. También es verdad las barreras que hoy en día se han fabricado en contra de las iniciativas del sector petrolero privado venezolano. Aunque hay una política pública y un mandato constitucional y en la Ley Orgánica de Hidrocarburos de utilizar y fomentar los bienes y servicios producidos por empresas venezolanas, hoy los altos, medios y bajos niveles de Pdvsa son prepotentes y no dejan espacio para las iniciativas del sector productivo venezolano. Hay oídos sordos.
Es contradictorio con lo pregonado por el presidente Maduro de darle respaldo y oportunidad al sector productivo venezolano dentro de la industria petrolera. Hay que tener más humildad y más apertura a la gente que quiere cooperar con nuestra industria.
Finalmente, en esta época de crisis y disminución de los precios del petróleo, nacen las oportunidades para corregir el rumbo de nuestra economía. Cómo es posible que nosotros con nuestras tierras fértiles no produzcamos maíz, arroz, sorgo, caña de azúcar, carne bobina, de cerdo, etc.
Definitivamente, Venezuela merece ser atendida. No se trata de cambiar modelo económico, se trata de ajustarnos a una economía productiva, en una economía socialista, pero con roles muy bien definidos por parte del Estado y por los sectores productivos.