Tal como la civilización de hoy exige a los lideres mundial un pacto climático para evitar la destrucción del planeta, el Papa Francisco decreta año Jubilar y Misericordioso, igual en Venezuela, ante la nueva correlación de fuerzas, el país reclama un inteligente y pragmático pacto de coexistencia.
El gobierno deberá aprender a gobernar con el legislativo en contra y el legislativo con el ejecutivo oponiéndosele. Un rompimiento de relaciones pudiera trancar el juego democrático y producir una verdadera catástrofe. Los resultados electorales nos ponen en la terrible dicotomía de tomar el camino de la estabilidad política e institucional o irnos por el atajo de la radicalización irracional, defensiva y desesperada.
Por lo que conocemos hasta ahora, y no por ahora, las proyecciones de un escenario de equilibrio y avenencia es poca visible, habida cuenta de la carencia de visión estratégica a corto, mediano y largo plazo, demostrado por algunos liderazgos de primera fila. ¡El asunto es reconquistar terreno perdido o consolidar el ganado!
Discursos encendidos, acciones incoherentes, aspiraciones sobre dimensionadas y delirios quiméricos, desde ambos lados hacen presagiar una situación terriblemente violenta y perniciosa. ¡Encima de una circunstancia económica ya inaguantable y desesperante!…
Consultado el soberano y habiendo hablado claro… toca obedecerle sin condiciones. Esa es la principal regla de la democracia y constitucionalmente es la manera de resolver los conflictos. Un modelo no puede estar por encima de la voz de las mayorías. Máxime un modelo que se implantó por la decisión de la misma mayoría. ¡La mayoría lo impuso, muy bien, ahora la mayoría lo cuestiona!
En opinión de este cronista la distensión del conflicto es la alternativa más inteligente. Estaríamos hablando de extrapolar la época de coexistencia pacífica a la que se adecuaron las grandes potencias del mundo después de la Segunda Guerra Mundial. Duró más de ocho décadas y entabló la paz en el Mundo. Además, esto estaría en concordancia con la opinión de casi el 90% de la población, de acuerdo a investigaciones realizadas por el propio diario El Universal.
Vox populi, vox Dei. “La voz del pueblo es la voz de Dios”. Por algo hace Dios las cosas… por algo lo hace el pueblo o los ciudadanos. Para unos y para otros no todo es bueno ni todo es malo, como resultado de las elecciones del 6D. La nueva correlación de fuerza les hará crecer políticamente y especialmente al chavismo. Acostumbrado a la santa palabra del líder y dirigir al país con el poder omnímodo que da controlar los cinco poderes del Estado. Frente a una oposición casi extinguida y que fue ampliándose en forma continúa.
Ahora, habrá que jugar ajedrez, porque no hay tablero para el domino. La condición “Sine qua non” será un diagnostico objetivo con las causas de la derrota o victoria, la coyuntura y las perspectivas de largo aliento. ¡Ojala, el aprendizaje sea para bien de la república!
Félix Cordero Peraza- Analista político