Cuando secaron los pozos de petróleo, cuando ya no podían sacarles más, inventaron el fracking para chuparle a la tierra hasta la última gota, sin piedad, sin importar las consecuencias.
Lo mismo que con los pozos petroleros pasó con nuestros bolsillos: cuando creímos que ya no nos podían quitar más, los ricos inventaron un fracking económico para chuparnos hasta el último centavo. La crisis del 2008, el sueño húmedo del neoliberalismo más despiadado.
De aquel goteo que nos aseguraron llovería sobre nosotros, si dejábamos que los ricos hicieran lo que saben hacer, vimos solo los densos nubarrones descargando el sudor de nuestra frente sobre un puñado de multimillonarios que hicieron, sí, lo que saben hacer: acumular más y más y más… Y aquella sequía nuestra…
Buchones, insaciables, reventaron una burbuja que ellos mismos crearon e inventaron una crisis alarmante, y cayeron las bolsas del mundo, y las personas, como bolsas, cayeron por inocentes. Endeudados, hipotecados para poder vivir dignamente con un salario que no da para tanto; entre la espada y la pared, aterrados porque todos los medios anunciaban el Apocalipsis si no rescataban a los bancos, a los ricos, se preguntaron si una pizca de imaginación ¿Cómo vamos a vivir sin bancos? Desolación y miedo fueron las respuestas.
