Lo conocí durante la campaña para las elecciones presidenciales del 7 de octubre de 2012. Era del grupo de la juventud, un grupo grande y variado de muchachos y muchachas que se trasnochaban haciendo esténcil de corazones tricolores en cartones reciclados y a la mañana siguiente, como si nada, salían a pintar de esperanza la parroquia Cristo de Aranza de Maracaibo. Ellos y ellas, como miles más, quizás millones, son una de esas cosas extraordinarias que el liderazgo de Hugo Chávez volvió cotidianas: los jóvenes venezolanos volvían a interesarse en la política y de una manera activa, combativa, con el entusiasmo y la creatividad que le son propias.
Para quienes tuvimos que calarnos que un rector de la Universidad Central de Venezuela nos llamara “la generación boba” en un famoso programa de televisión de los años 80, es por demás fascinante ver a esa pila de chamos hablar de revolución, patria, constitución, derechos, palabras que habían perdido su significado real para la mayoría de los venezolanos durante los gobiernos de AD y Copei. Este es un nuevo país, uno que está hecho de chamas y chamos como Eleazar Hernández. Que han conquistado niveles de participación política y reivindicaciones en lo educativo, cultural, deportivo, recreativo, como nunca antes una juventud venezolana lo había logrado.
Por eso ¿Quién mató realmente a Eleazar? Los testigos presenciales del hecho han señalado sin equivoco a los autores materiales del hecho, quienes eran comandados al momento del homicidio por el dirigente del partido Un Nuevo Tiempo (UNT), candidato por esta tolda a la Asamblea Nacional por el Circuito 8 de Maracaibo y presidente de la Federación de Centros Universitarios, Yorman Barillas. Le corresponde al Ministerio Público y a los tribunales de la República determinar finalmente las responsabilidades del caso, pero eso no será suficiente para responder a la pregunta y les explico por qué. La juventud chavista que estudia en La Universidad del Zulia (LUZ) se había convocado para realizar unas elecciones internas y escoger a sus voceros a la Federación Bolivariana de Estudiantes, pero Barillas decidió que esa actividad no se podía hacer.
No se trató de una trifulca, no fue una pelea, Barillas decidió que los estudiantes chavistas no podían hacer sus elecciones y se presentó para ponerle fin al asunto por la fuerza. ¿Por qué los estudiantes chavistas no pueden hacer una actividad por demás democrática en su casa de estudios? ¿Quién le dio a Barillas la autoridad para decidir por encima de la ley, el rector Jorge Palencia, los decanos, directores de escuela y departamentos, que pueden hacer y que no pueden hacer los estudiantes en el campus? ¿Quién le ha permitido a Barillas hacer uso recurrente de la fuerza en espacios donde se supone debe gobernar la razón y sobre todo la razón que dialoga?