Los resultados arrojados en las recientes elecciones en Argentina, Guatemala y Colombia reflejaron una tendencia importante de votos ejercidos por electores que no manifestaban preferencias por ningún candidato o partido político pero que el día de las elecciones decidieron ir a votar.
En Venezuela todas las encuestas que han sido publicadas reflejan una alta tendencia de los votos indecisos los cuales podrían marcar la diferencia en alguno de los circuitos electorales, en cuyo caso, nadie podría sorprenderse por los resultados que se dieran el 6 de diciembre de 2015, porque la única variable que maneja hasta el momento la MUD, como fuerza del voto castigo es la crisis, pero es posible, que esa crisis no todos la perciban de la misma manera y puede incentivar a un elector a votar, a pesar, que en el presente manifiesten rechazo al voto de las propuestas actuales.
En campañas políticas se pueden usar diferentes métodos que logren captar el voto y es donde aparecen las falsas promesas que jamás se cumplen pero ayudan a atraer electores. Estas elecciones se caracterizan por tener centros de votación nucleados, que el día de las elecciones funcionaran en unidades sociales del gobierno, y que para poder cubrir el 100% de los centros de votación con testigos electorales se necesita de mucha organización además de contar con suficientes recursos económicos, tecnológicos y humanos, en especial los centros rurales donde un voto puede marcar la diferencia.
En tal sentido, podría ocurrir que cualquier evento fortuito motivara a un elector indeciso a ejercer su voto finalmente como podría ser: obtener un beneficio en el último momento, que lo presionen para votar, que crea en una promesa, que considere que su voto podría contribuir a alcanzar sus aspiraciones, que la maquinaria electoral lo movilice, que alguien lo convenza, o estén inclinados por propuestas de la tercera vía, que al ver que no tienen chance prefieran no perder su voto o usar la técnica de la economía del voto, entre otras razones.