Mucho más, cuando se trata de una Asamblea Nacional Constituyente (ANC), que se convoque con el propósito de reformar el Estado, crear un orden jurídico diferente al vigente y redactar una nueva Constitución.
La soberanía nacional reside de manera intransferible en el pueblo, que la ejerce mediante el ejercicio del derecho de sufragio. En consecuencia, ninguna autoridad o poder constituido puede situarse por encima de ella.
Una Asamblea Constituyente no es una institución banal. Por el contrario, es una institución de profundo contenido institucional, democrático y legal, orientada básicamente a refundar el Estado.
Ir a una nueva forma de Estado y a nuevas instituciones constitucionales es una decisión que sólo compete al pueblo soberano. Por esta razón, quien asume la iniciativa de convocar a una Asamblea Constituyente, debe someter su propuesta a consideración del pueblo. Éste emitirá su veredicto final, a través de un referéndum consultivo.